El acuerdo entre Cambiemos y el Frente Renovador se presentó como algo natural: dos fuerzas opositoras al FpV que propusieron el cambio, una fuerza ganó las elecciones, Cambiemos, y la otra vela por el cumplimiento de sus propuestas.
A la gobernadora María Eugenia Vidal no le costó demasiado ponerse de acuerdo con Sergio Massa para trabajar en sociedad en la Legislatura provincial.
De hecho el PRO venía de un acuerdo electoral con el FR que no le había resultado muy provechoso en la provincia. En 2013, sólo un diputado del PRO, Orlando Yans, aportó la sociedad con Massa a pesar de haber sido la alianza transitoria que más votos obtuvo en esas legislativas.
Las discusiones puertas adentro en Cambiemos, y especialmente entre los diputados y senadores que tienen contacto con los operadores legislativos de la gobernadora, existieron.
Y hubo objeciones puntuales al acuerdo que se estaba alcanzando en Diputados, ámbito que quedó expuesto en el primer paso legislativo que se propuso la gobernadora.
En una primera mirada, lo que se impone es por qué Cambiemos resignó la presidencia de la Cámara baja, si se tiene en cuenta que su bancada posee 28 diputados y la del FR, 20. La figura del diputado Jorge Sarghini y las dificultades para encontrar una referencia legislativa de envergadura dentro de las líneas de PRO terminaron de definir ese pleito.
Hay que recordar que la conducción en la Cámara baja bonaerense es compartida entre presidente y vicepresidente, y aquí es en donde aparece Manuel Mosca, el hombre de Vidal. Por último, algunos republicanos vieron con buenos ojos que Sarghini ocupe la presidencia para de esa forma visibilizar el acuerdo con Massa.
Mientras se avanzó en este entendimiento; entre Cambiemos, el FR, los cuatro diputados del GEN y tres diputados independientes, desprendimientos del FR; no faltaron los clásicos que advirtieron sobre cómo lograr los dos tercios del recinto, tan oportunos y necesarios en una legislatura que funciona con mucho "sobre tablas" y para cuestiones sensibles, como son las autorizaciones para endeudamiento. La estrategia en Diputados tal vez respondía a una hipotética fractura en la bancada del FpV, tal como sucedió en el Senado, donde los 18 senadores del FpV-PJ, se partieron al medio.
Sin embargo, en Diputados los 36 integrantes de la bancada del FpV siguen juntos, más allá de que se conformó un "sub bloque" de 12 diputados que estarían comandados por los diputados Marcelo Feliu, vicepresidente I de la Cámara, y Walter Abarca, vicepresidente del bloque.
El fracaso en las negociaciones con motivo de tratar el Presupuesto 2016, la fiscal Impositiva y las emergencias en Seguridad e Infraestructura, dejó expuesto el precario equilibrio alcanzado en el arranque en la Cámara de Diputados y en el oficialismo empiezan a dudar de la eficacia del acuerdo con el massismo.
Aquellos que dudan, creen que tal vez el acuerdo pase por otro lado. Hacen una cuenta simple y no descartan que se pueda barajar y dar de nuevo en la Cámara baja provincial.
En un recinto que tiene un total de 92 escaños; 28 diputados propios de Cambiemos, y 36 aliados proporcionarían un número que garantizaría un normal funcionamiento, un verdadero acuerdo parlamentario.

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