Un adolescente de 16 años diagnosticado con autismo pudo contar durante una reunión con grupos familiares en el consultorio de su médico neurólogo que fue víctima de maltrato escolar en un establecimiento de la localidad bonaerense de Isidro Casanova, partido de La Matanza. Luego de que la familia del damnificado diera a conocer la grave situación en las redes sociales, el caso generó repudio en todo el país. El adolescente pudo relatar, en el consultorio de su médico neurólogo y ante varias familias, que había sido medicado de manera compulsiva y sin permiso de sus parientes por parte del personal de la escuela a la que concurría, y también logró verbalizar que cuando tenía crisis lo arrojaban al suelo entre varios docentes, mientras lo sujetaban de brazos y piernas. La situación ocurrió el pasado martes, en el consultorio del reconocido neurólogo Ernesto Tobares, que atiende al paciente Nahuel desde los tres años, tras lo cual su familia decidió dar a conocer la situación de abordajes violentos y avasallantes de sus derechos del niño, que había tenido su origen en agosto del año pasado pero se extendió hasta mayo.

Rompió el silencio
"Nahuel es una persona diagnosticada con autismo. Una de las cuestiones que afecta este síndrome es la comunicación. Así que la mayoría de las personas con autismo no pueden comunicar sus experiencias, opiniones o sensaciones como aquellos que no tenemos autismo. Por eso es tan valioso que él haya podido romper el silencio y relatar frente a una docena de personas lo que le había pasado. Fue inspirador y motivó que amplifiquemos su grito", contó Maximiliano Montenegro, padre del chico y periodista del Diario Popular, quien realizó un relato de los hechos en su perfil de Facebook. "Yo les quiero contar a todos que en mi exescuela San Martín de Porres me dieron medicación sin permiso y me tiraron al suelo", relató Nahuel, de manera textual, ante la sorpresa de las personas que se encontraban en ese momento en el consultorio, ubicado en Ramos Mejía. A comienzos de agosto del año pasado, Nahuel ya había podido contar a su familia que, durante una crisis, las autoridades del establecimiento lo trasladaron hasta la enfermería y le dieron una pastilla para calmarlo. Aquella vez, sus parientes no lograron reaccionar a tan grave avasallamiento. Pero dos semanas después, el adolescente volvió a realizar el mismo alerta sobre medicación compulsiva. Nahuel toma diariamente una droga llamada Aripripazol, por prescripción de su neurólogo y a pedido de la escuela, que no podía controlar sus momentos de crisis. "Yo lo medicaba cada mañana, antes de que saliera para la escuela. Lo que ocurrió aquí es que el médico psiquiatra de la institución, Gabriel Venera, tomó la decisión de aplicarle una medicación extra por su cuenta, dentro de la escuela, sin informar a la familia", explicó el padre del adolescente.
"Conmocionante"
"Cuando fui a pedir explicaciones, en medio del shock, este facultativo intentó decir que era inocuo lo que le había dado. La realidad es que nunca sabremos qué le dio y qué efectos tuvo", agregó. "Muchas personas preguntan por qué razón no fue sacado de la escuela y realizada la denuncia en ese momento, en agosto, tras algo tan grave. La realidad es que se trató de una situación inesperada y conmocionante. Nahu tenía amigos, profesores que quería mucho, realizaba actividades que disfrutaba desde 2013". "En las reuniones posteriores, que fueron respetuosas pero muy duras, el equipo de la escuela se comprometió a realizar abordajes sin uso de medicación, ni violencia. Pero lamentablemente Nahuel continuó siendo abordado así, con violencia, cada vez que presentaba alguna alteración. En lugar de anticipar esas crisis, se concentraban en el después, cuando Nahu ya estaba enojado. Por eso se decidió sacarlo en mayo", dijo Montenegro. El padre enfatizó que "hay abogados que se ofrecieron a plantear una denuncia penal o una demanda, sin embargo no es la intención que el colegio cierre, que tenga problemas en su funcionamiento, porque hay decenas de familias que confían y mandan allí a sus hijos, uno de los pocos lugares del país especializados en autismo, con profesionales que son realmente valiosos". "Nahu vino a decirnos que era necesario visibilizar estos atropellos a personas que están diagnosticadas con una discapacidad intelectual. Que no se puede naturalizar esto. El pudo hablar, pudo contar. Pero muchos otros chicos con autismo no tienen las herramientas para hacerlo. Este es un debate que tenemos que dar entre las familias con hijas e hijos con autismo"explicó el padre del chico. Por último, Montenegro indicó que "lo de Porres puede pasar en cualquier lugar, porque se subestima la capacidad de los niños, creyendo que no hablarán".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora