Un año del Código Civil y Comercial

Marisa Graham

Un año del Código Civil y Comercial

Durante este año, una mujer casada y separada de hecho, que viene peleando hace 15 años para dar por finalizada esa etapa de su vida, obtuvo una sentencia de divorcio, que, más allá de lo jurídico, pacificó las relaciones con su expareja.
Una mujer, que desde que se casó dedicó su vida al cuidado de su casa y sus hijos, relegando su profesión de psicóloga en acuerdo con su cónyuge, el que continuó con su actividad profesional proporcionando a la familia los recursos materiales y aumentando considerablemente su patrimonio, frente al divorcio que éste solicitara, obtuvo un reconocimiento a las tareas que vino desarrollando en el seno de su hogar como "trabajo no remunerado" mediante la figura de la compensación económica, que tiene en cuenta el desequilibrio patrimonial que la ruptura del matrimonio le produjo. El Juez valoró para cuantificar esa compensación no sólo el estado patrimonial de ambos antes y al finalizar el matrimonio sino y fundamentalmente, los años dedicados por ella a la familia. En este año hubo cientos de pedidos de inscripción en los Registros Civiles de Uniones Convivenciales, el otrora concubinato. Se trata de parejas que registran su unión y que presentan distintos acuerdos que regularán la contribución en las cargas del hogar, la atribución de ese hogar en caso de ruptura y la división de bienes obtenidos por el esfuerzo de los dos.
Este año, por primera vez, dos adolescentes padres de una niña de dos años, pudieron decidir y realizar por sí mismos el cuidado, la crianza, la educación y velar por la salud de su hijita. Es decir, han ejercido su responsabilidad como madre y padre.
Una mujer de 16 años, concurrió al Hospital a consultar sobre métodos de anticoncepción y habiendo sido informada, optó por la colocación de un dispositivo intrauterino. La médica interveniente la escuchó, tomo en cuenta su decisión y cumplió con el pedido de su paciente.
Un niño vivió desde los seis meses de edad con su mamá y sus abuelos maternos. Su madre, debió retirarse del hogar donde convivía con el padre del niño y refugiarse junto a su familia debido a las violencias a las cuales fue sometida. Luego de diez años durante los cuales el progenitor casi no vio a su hijo ni tampoco cubrió sus necesidades alimentarias, éste solicita en virtud a la nueva regla general del art. 651 del Código Civil cuidados personales compartidos. El juez interviniente dio prioridad a la voz del niño, a su derecho a ser oído y que su opinión sea tenida en cuenta, valorando su edad y grado de madurez: mi familia es mi mamá y mis abuelos, aunque quiero ver a mi papá, dijo. Hoy su cuidado personal es ejercido en forma unilateral por su mamá y mantiene contacto con su papá.
Una niñita recién nacida (26 de enero de este año) que no fue aceptada por su progenitora ni por su abuela y con padre desconocido, fue sujeto de una medida excepcional de protección de sus derechos, con el objeto de realizar todas las acciones tendientes a que la niña permanezca en su familia de origen. Vencido el plazo de 180 días el órgano administrativo de protección de derecho dictaminó en forma inmediata su situación de adoptabilidad. En el proceso judicial la progenitora fue parte y consintió en forma libre e informada que la niña fuera adoptada, también se respetó el derecho de su abuela materna quien en el mismo proceso expresó no poder hacerse cargo de su nieta. Así es que se declaró su situación de adoptabilidad. Hoy, la niña está viviendo con una pareja de postulantes a guardas con fines de adopción. Los casos dan cuenta del avance en los derechos humanos y constitucionales que significa la sanción y correcta interpretación y aplicación del Código Civil y Comercial de la Nación en cumplimiento de sus artículos 1 y 2.
A un año de su vigencia, los principios de libertad e igualdad de las mujeres en el marco del matrimonio y las uniones convivenciales, la autonomía progresiva, el derecho de los niños a ser oídos e incluso a ser parte en los procesos que los involucran, la ampliación del derecho de los y las adolescentes, el reconocimiento de los derechos de las relaciones igualitarias, en definitiva la democratización de las relaciones personales y familiares, debieran dar cuenta de una sociedad más justa, más igualitaria y menos discriminatoria. Ojalá la sociedad argentina esté a su altura.

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