Más allá de que el resultado de la elección de 2015 no le otorgó al frente electoral Cambiemos una mayoría destacada, no es menos cierto que el triunfo del actual Gobierno despertó grandes expectativas de rápido progreso y resolución de muchos y graves problemas de largo tiempo de arrastre.
Si la economía argentina se hubiera ido normalizado a partir del 10 de diciembre de 2015, esto es, si las ventas se hubieran incrementado levemente o al menos se hubieran mantenido en sus niveles, probablemente la imagen del Gobierno a un año de gestión sería de aceptable a buena e incluso muy buena para una amplia mayoría de la población, habida cuenta de que el nuevo Gobierno ha logrado muchos avances en la economía y también en otros campos, incluyendo algunos que parecían muy dificultosos, como salir del cepo cambiario, arreglar la deuda que permanecía en default, o normalizar el INDEC disponiendo en la actualidad nuevamente de cifras confiables. Claramente, no obstante, la fuerte inercia recesiva prevaleció y no existen evidencias contundentes todavía de que se haya superado la etapa de contracción económica.

¿Por qué no arranca la economía?

Las economías salen de la recesión cuando los empresarios perciben que sus ventas aumentan, y éstas pueden hacerlo porque el público consume más, o las propias empresas compran más equipos y suministros, o bien el Gobierno incrementa la obra pública o de algún modo gasta más. Finalmente, la economía se expande también con mayores exportaciones que superen las compras al extranjero de bienes que la economía doméstica produce. Conforme esto, ¿cuáles de estos actores no están actuando funcionalmente a la recuperación de la economía? Comenzando por el final, la crisis de Brasil, a donde va una parte sustancial de las exportaciones de la Argentina, ha hecho que no repunten nuestras ventas a ese país, a la vez que, inversamente, Brasil está vendiendo muchos de sus autos en la Argentina, complicando más el escenario externo de nuestra economía.
No obstante, verosímilmente, cuando la cosecha agrícola se complete y venda, ingresarán divisas a la economía, y al transformarse en pesos los productores expandirán su consumo y la compra de insumos y equipos para la nueva siembra. Del lado del gasto público, existe un ambicioso plan de obras que, al igual que la producción agropecuaria y a diferencia de la producción industrial, focalizada en un número muy reducido de provincias abarca la casi totalidad de la geografía nacional, obras que en parte se están ya ejecutando y que previsiblemente se acelerarán durante el próximo 2017. Por su parte, la inversión privada está demorada porque, debido a la recesión que ya lleva varios años, las empresas tienen un elevado porcentaje de capacidad instalada ociosa, a la vez que otros emprendimientos importantes, como la generación de energía no convencional, tomarán algún tiempo antes de evidenciar resultados.

¿Cuándo se sale de la recesión?

Aunque el panorama aparezca complicado, es muy probable que la salida de la recesión no esté tan lejana. En efecto, por un lado los efectos expansivos del sector externo y gubernamental se harán sentir, a la vez que las subas de salarios por paritarias -amén del efecto coyuntural del medio aguinaldo- ayudarán a la recuperación de su poder adquisitivo, lo mismo que las mejoras en el impuesto a las ganancias que se esperan a partir de enero de 2017 -más allá de las turbulencias de cruces políticos entre el gobierno y la oposición- junto a la baja de la inflación que se haría evidente el próximo año. Claramente, esto, unido a inversiones que, como las energéticas y la obra pública, comenzarán a concretarse probablemente en los próximos meses, permitirían ir dando vuelta el escenario recesivo a favor de un lento pero sin duda sostenido crecimiento que se apoyará sobre fundamentos más sólidos que los experimentados en períodos anteriores.

¿Por qué es tan inestable la economía?

Durante muchos años la Argentina abominó de los estándares económicos que se aplican en todo el mundo, actitud que podría explicarse en que, también durante mucho tiempo, América Latina acompañó este rechazo a la vez que las economías planificadas parecían funcionar bien. Sin embargo, luego del abandono de América Latina de sus experiencias heterodoxas y el derrumbe de la Unión Soviética y aliados, unido a la adhesión de China y otras economías de orientación política de "socialismo real" a las reglas del mercado, la insistencia de la Argentina en bucear en experimentos económicos estrafalarios no tiene ninguna justificación.
Claramente, el Gobierno actual ha tomado distancia de estos enfoques que solamente crean más y nuevos problemas, como el agrandamiento de la pobreza, pero no es sencillo lograr transformaciones copernicanas en tiempos reducidos, aún si no se cometieran errores, especialmente cuando, por imposibilidad o inercia, muchos sectores de la economía no pueden insertarse rápidamente en la economía formal y necesitan un mínimo de asistencia del estado durante algún tiempo. Como quiera que sea, "no sólo de pan vive el hombre", y este año ha mostrado que el gobierno ha logrado importantes avances, traducidos en un amplio respeto por las libertades públicas, la división de poderes, la prensa, el federalismo, la reinserción de la Argentina en el mundo y la recuperación de la República en definitiva. Sin duda es un avance que sería torpe detener.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora