"Dejamos atrás el Pacífico, queridos amigos. Me encantó, pero ya está hecho", dijo el aventurero suizo Bertrand Piccard, piloto del avión experimental, antes de aterrizar en el aeropuerto californiano de Moffett Airfield, al sureste de San Francisco.
"Es genial estar en California, la tierra de los pioneros", dijo ya en tierra, con el cofundador de Google y firme defensor de las energías alternativas, Sergey Brin, junto a él.
"La innovación y la vanguardia deben continuar. La revolución de las tecnologías limpias tiene que seguir adelante", destacó.
Piccard, un médico de 58 años, dijo que la travesía de 62 horas entre Hawái y Silicon Valley en solitario había sido una de las experiencias "más increíbles" de su vida.
Apuesto a que en diez años, los aviones eléctricos podrán transportar hasta 50 personas. Esto ocurrirá", agregó.
"Esto no es ciencia ficción. Es real", declaró entusiasmado.
Piccard y su socio, el también suizo André Borschberg, de 63 años, empezaron su vuelta al mundo el 9 de marzo de 2015 cuando el Solar Impulse 2 despegó de Emiratos Árabes Unidos.
Como la aeronave no admite más que un piloto, se han ido alternando las etapas. La próxima, cruzar Estados Unidos y llegar a Nueva York, estará en manos de Borschberg.
El objetivo de la misión es demostrar que se puede volar con energías alternativas al combustible de origen fósil, con un aparato alimentado por 17,000 células fotovoltaicas.
Sus alas son más largas que las de un avión jumbo. Su envergadura es de 72 metros y su peso de 2.3 toneladas, equivalente al de un coche de gran capacidad.
La etapa más difícil fue la que cubrió Borschberg en julio del año pasado, en cinco días y cinco noches, entre la ciudad japonesa de Nagoya y Hawái, 8,900 km en total. El avión tuvo que aterrizar en el archipiélago porque las baterías se recalentaron, y la reparación se prolongó durante meses.
Para cubrir aquella etapa, Borschberg voló durante 118 horas, batiendo el récord de 76 horas y 45 minutos del estadounidense Steve Fosset en 2006.
El avión solar, que almacena energía en baterías para cuando no brilla el sol, parará en Nueva York antes de cruzar el Atlántico hacia Europa, desde donde los pilotos planean realizar su viaje de vuelta hacia Abu Dabi, de donde partieron.

¿Qué te pareció esta noticia?

Comentá esta noticia


Monica Cassels
Monica Cassels · Hace 7 meses

Proyectos como éste llenan el corazón de esperanza de que en pocos años más podremos dejar atrás el uso de combustibles fósiles y energía atómica, y un poco más adelante los molinos de viento y las represas. Espero ahora que en nuestro país comience pronto la explotación de la prácticamente inagotable energía geotermal, limpia, económica y totalmente inocua para el medio ambiente.