Un baño de realidad

Navarro Arturo

Un baño de realidad

Un país que aspire a salir del subdesarrollo no puede estar permanentemente manejado con regímenes de emergencia.
El gobierno del presidente Mauricio Macri no hizo pública, por ahora, una auditoria general de cómo recibió la economía, pero el Estado nacional y la mayoría de las provincias se han quedado sin recursos.
La mala administración se nota en la mayoría de las provincias y en el Estado nacional. Los resultados están a la vista.
La infraestructura vial y ferroviaria después de una década de los mayores ingresos que se tenga memoria por comercio exterior y recaudación de impuestos, no está en condiciones de atender el aumento de la producción del próximo ciclo 2016-2017 para hacerla llegar en forma competitiva a los mercados y puertos para su exportación.
Consecuencia: el flete terminó siendo un limitante para el aumento de la producción en las zonas más alejadas.
No hay federalismo sin federalismo fiscal. Hay que discutir y consensuar una nueva ley de coparticipación federal y una reforma impositiva moderna basada en los tres principios de la tributación: pagar por lo que se gana, por lo que se gasta y por lo que se tiene.
"Los debates ideológicos terminan cuando los que menos tienen viven cada día mejor "
Como su nombre lo indica, las retenciones a las exportaciones pueden haber servido para una emergencia, pero no pueden ser un instrumento de política permanente. Macri tomó la decisión de eliminar los impuestos por exportar -salvo la soja que quedo en 30 puntos-, porque no está dispuesto a seguir convalidando el cobro de tributos distorsivos y confiscatorios, como los mal llamados derechos de exportación, para poder cumplir con su objetivo principal de lograr la "pobreza cero" al fin de su mandato.
Para cumplir con ese objetivo necesita un modelo planificado de desarrollo en el cual se transforme la materia prima en sus lugares de producción en alimentos terminados, para llegar a las góndolas de los supermercados del mundo. Esta es la principal receta para el crecimiento. Si nos abrimos al mundo en forma competitiva y permanente habrá más trabajo, mejores trabajos y mayores impuestos e ingresos por exportación para cubrir todas las necesidades sociales y de infraestructura que necesita el país.
Los recursos aumentarán cuando el productor reciba íntegro el precio de su trabajo determinado por el libre funcionamiento del mercado. Es el camino que eligieron los países más exitosos que mantienen un alto nivel de vida para sus habitantes.
Todos los debates ideológicos terminan cuando los que menos tienen viven cada día mejor.
El problema no es sólo del Gobierno y de los políticos sino, también, de la dirigencia agropecuaria. Se cometió el error irresponsable de una nueva utopía, actuando como si la Argentina pudiera desarrollarse dependiendo sólo de los buenos precios internacionales de las materias primas.
El agro requiere políticas de Estado para hacer previsibles las inversiones en el largo plazo.
¿La propuesta de Cambiemos será la que nos permita cambiar para no seguir repitiendo los errores por la utopía de vivir con lo nuestro?
Lo sabremos cuando tengamos cerrado el 2016 que ya puede marcar una tendencia del nuevo ciclo que se inició en el país el 10 de diciembre del 2015.

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