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Un bicipolicía cayó en una redada con motochorros
Hace dos fines de semana la Policía de la Provincia llevó a cabo un operativo tendiente a desbaratar bandas integradas por motochorros y rompevidrios.
Según información policial, durante todo un fin de semana al menos 40 viviendas fueron allanadas. Además, desde esa misma fuente informaron que seis personas fueron detenidas y puestas a disposición de la Justicia. Lo que no dijeron -o se olvidaron de decir- es que entre los detenidos se encuentra un hombre perteneciente a la Policía de Salta. Se trata de un efectivo que forma parte de los llamados bicipolicías.
Otro hecho de extrema gravedad que pone bajo el ojo crítico de la sociedad y los distintos sectores gubernamentales a la institución de seguridad salteña. Una vez más, personal uniformado capturó a uno de sus compañeros, quien estaba ligado a una "asociación ilícita" que fue desbaratada.
El bicipolicía fue identificado por el personal de la misma institución como Gustavo Ramírez, quien se desempeña en la Servicio de Prevención de Espacios Recreativos y Turísticos (Spert).
El agente, quien tiene domicilio en villa San Antonio, tenía una función específica en la banda delictiva que integraba. Estaba encargado de pasar información clave al resto de la organización para no ser atrapados. Debía pasar datos certeros de lugares donde estuvieran en funcionamiento cámaras de videovigilancia, zonas que estuvieran patrulladas por móviles policiales y también las posibles rutas de escape de sus "compañeros" motochorros o rompevidrios.
Su tarea era decisiva para el éxito de los atracos. De esa manera, los motochorros podían accionar en zonas "liberadas" luego de tener la seguridad de no correr riesgo alguno.
Según fuentes de la investigación, durante ese fin de semana los allanamientos se realizaron en diversos puntos de esta capital y ciudades del interior como Orán y Tartagal.

"Operación... silencio"

Los portales oficiales vinculado a la seguridad indicaban que los distintos "golpes" se hicieron de manera "simultánea" para garantizar el éxito del operativo.
Frente a la gravedad de la situación varios son los interrogantes. Una vez más un policía estuvo involucrado con organizaciones delictivas, integrada por los conocidos motochorros y rompevidrios.
La información que se viralizó desde un primer momento fue la de seis personas detenidas, sin hacer mención siquiera al uniformado que desde hace dos semanas está privado de su libertad en la Alcaidía capitalina, acusado de integrar una "asociación ilícita".
¿Por qué no se informó la pertenencia a la fuerza de uno de los seis detenidos? ¿Se trató de un mero yerro involuntario o hubo intencionalidad? Acaso, dar a conocer hechos como este, con policías involucrados, ¿no termina hablando bien de la misma institución?
No es la primera vez que la Policía de Salta mantiene bajo cerrojo la información. El último homicidio ocurrido en el barrio Castañares, donde un enfermero de 36 años apareció apuñalado y con un golpe mortal en la cabeza, nunca fue publicado por el organismo oficial. Fuentes cercanas a este medio señalaron que desde las esferas más altas, los lineamientos a seguir son claros: "apaciguar" las aguas en cuanto al delito/ inseguridad en la provincia y hacer de cuenta que los motochorros "dejaron de existir".
Sin embargo, la realidad supone poner de relieve una situación muy grave que involucra a policías no solo en delitos afines con motochorros y rompevidrios, sino también con el narcotráfico, en el que los uniformados también se vieron involucrados. El silencio oficial en materia de seguridad se traduce en títulos como: "Demorado al robar un televisor", "Vecina recuperó una rueda de auxilio" o "Arrancaba cestos de residuos", entre otros grandes anuncios en la web policial. Sin que ello signifique menospreciar los delitos menores que ocurren en Salta. Al parecer, los "fieles" no solo aparecen en la época del Milagro.

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