Un efectivo de la Policía de Salta protagonizó un hecho de violencia familiar extremo cuando, después de propinarle una feroz paliza a su esposa, le puso su arma reglamentaria en la sien para hacerla confesar una supuesta infidelidad.
La joven presa del llanto y jurándole que nunca lo había engañado logró hacerlo desistir de que gatillara su arma reglamentaria y la matara de un disparo. Luego huyó de la vivienda y formalizó la denuncia.
El efectivo, cuya identidad no trascendió hasta el momento, fue detenido anoche. El hecho se produjo en una vivienda del Barrio Bicentenario, en dirección a la salida norte de la ciudad de Tartagal. Según se conoció, luego de terminar con su trabajo y llegar a su casa, el Policía tomó el celular de su joven mujer y observó que la chica había recibido mensajes que le resultaron sospechosos.
Fuera de sí por los celos, comenzó a golpearla, y con toda violencia la arrojó contra la pared de la vivienda. Luego de la brutal agresión, tomó su arma y se la puso en la cabeza amenazando con dispararle si no le confesaba quien era su amante.
El hecho de violencia doméstica que involucra a un uniformado se produjo cuando todavía la policía se encuentra conmocionada por el homicidio y posterior suicidio de una pareja de efectivos policiales que residían en la comunidad Piquirenda, acaecido el pasado 28 de diciembre pasado.

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