Hasta hace unos cinco años, en Pichanal funcionó el Centro de Cuidados Infantiles del barrio Progreso, donde acudían no menos de 300 chicos por día de ese sector y otros barrios cercanos como Ferroviario y San Francisco.
De a poco, el centro fue perdiendo su financiación y quedó abandonado, con la excusa siempre a flor de labios del intendente Julio Jalit: "El municipio está en rojo".
Hasta hace dos años, sin embargo, funcionó en el centro y en horario nocturno, un aula satelital a la que acudían a estudiar algunos jóvenes, hasta que la misma también fue levantada.
Por supuesto, entre el abandono del centro y su desmantelamiento por parte de malvivientes, pasó muy poco tiempo. En la actualidad, según el exconcejal Gustavo Mendieta, "el sitio solo sirve para que los malhechores junten bienes mal habidos y lo utilicen como aguantadero y lugar de reuniones macabras donde la droga y el alcohol corren como agua".
"Hace pocos días, los concejales de Pichanal anunciaron que consiguieron una promesa de financiamiento de parte del Ministerio de Primera Infancia para remodelar y poner de nuevo a funcionar el centro. Porque el descuido, la desidia y la mala administración municipal hicieron que se pierda una muy buena obra realizada en tiempo del gobernador Juan Carlos Romero", dijo Mendieta.

Sin tarjetas sociales
Por otra parte, se supo que en esta localidad del departamento Orán nunca se repartieron las tarjetas sociales que el Gobierno provincial implementó para todo el territorio, como una forma de evitar el clientelismo político y permitir que los beneficiarios accedan a cualquier negocio y compren a mejores precios.
"Aquí nos siguen dando 70 u 80 pesos mensuales en tickets, de acuerdo a la cara del cliente. Y el que es medio calladito o humilde se queda si recibir nada", dijo un vecina visiblemente carente de recursos, mientras trataba de ingresar al edificio comunal para hacer unos trámites.
Mientras todo esto ocurre en su pueblo, el esquivo intendente Jalit se niega a dar explicaciones y se ampara en la mayoría lograda en el Concejo Deliberante comprando algunas voluntades.
De hecho, un periodista local pretendió abordarlo esta semana al salir de una reunión informativa de acciones para luchar contra el dengue, y con una total de falta de respeto, soberbia y seguridad comprada a fuerza de pagar matones, trató de apagarle la cámara y se negó a brindar ninguna nota o explicación alguna.
Mientras tanto, los vecinos más inquietos denunciaron que posee, según el registro del automotor, catorce vehículos de todo tipo, algunos último modelo, a su nombre.

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