En 1915, luego de una circular que ordenó a todos los conventos argentinos a crear escuelas públicas para los niños, se fundó la escuela San Francisco. Más tarde, en 1967, se convirtió en lo que hoy conocemos como el instituto secundario Bachillerato comercial mixto Padre Gabriel Tommasini.
La institución no es solo un lugar donde dictan clases, el establecimiento es un verdadero tesoro cultural. En su interior todavía se pueden encontrar murales pintados por Francisco Luscher (1946-1947), una "Última Cena" pintada en 1955 por Mariano Coll que mide 4.40 x 2.20 mts, entre otras obras. Llama la atención un púlpito de piedra esculpido en el siglo XVIII, una rareza, debido a que se encuentran muy pocos en el país.
La labor franciscana del colegio sigue en pie y, desde el 2009, se realizan retiros espirituales y encuentros de grupos de oración de jóvenes y adultos en sus instalaciones.
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Sección Editorial

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Francisco Ernesto Peña
Francisco Ernesto Peña · Hace 5 meses

Vicente,me hiciste recordar,yo curse el cuarto grado ,con el cura Honorato.En la cancha de basquet jugaba Juventud.

Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 5 meses

Años atrás la Escuela San Francisco , a pesar de su ubicación céntrica, era la escuela de los niños pobres. Allí concurrían los vendedores de diarios y los lustrabotas de la ciudad. En su Salón Auditorio, los domingos se pasaban películas de forma gratuita. En los altos, Juventud Antoniana tenía una oficina, pues los frailes con Honorato Pistoia a la cabeza eran apasionados del fútbol. El establecimiento contaba con una cancha de Básquet y otra de pelota paleta donde cualquiera podía jugar. Los curitas de San Francisco caracterizados por su hábito marrón, cordón blanco de nudos a la cintura y ojotas enseñaban con el ejemplo de sus vidas dedicadas al prójimo. Vaya mi emocionado homenaje a los padres Chielli, Collalunga, Monfelli, Pistoia, el Hermano Benito y aquellos otros cuyos nombres mi memoria ya no recuerda. También al Sacristán Mamaní. Todos han fallecido ya. Que Dios los tenga en la Gloria.


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