Hace un mes, en un día no caracterizado por ninguna inclemencia climática fuera de lo normal, se derrumbaba una parte considerable de un alero exterior del hipermercado ubicado en la zona sur de la ciudad de Salta. La estructura que cedió, que rondó unos 25 metros, no formaba parte de las nuevas obras que se estaban realizando en el lugar, y se cayó imprevistamente, sin que hubieran causas visibles del desprendimiento.
Hubo dos trabajadores de 43 y 50 años que resultaron afectados con traumatismos leves, formaban parte de la empresa responsable de las conexiones eléctricas. Fueron internados en estado de observación y luego dados de alta sin que sus lesiones significarán grandes preocupaciones. Como suele decir el sentido común, fue una desgracia con suerte.
Como pudo haber sido trágico, las instituciones municipales correspondientes actuaron con celeridad, incluyendo amenazas de sanciones del Tribunal de Faltas, clausura del polo comercial por tres días, y explicaciones de funcionarios municipales del área de Obras Públicas y Control Comercial. La andanada de repercusiones se moderó cuando desde la Municipalidad se negaron a seguir dando información y aseguraron que se ordenaría la realización de un informe con las pericias recabadas. Aducían que había que esperar los resultados de tal documento.

Responsables

Esta semana, El Tribuno accedió a una parte de ese informe que fue encomendado a una empresa privada, Zenta SRL, en el que se demuestra que el alerón que se desplomó no cumplía con los planos que habían sido aprobados al momento de realizar la obra, más de una década atrás.
Fuentes especializadas e implicadas en esos procesos, que pidieron reservar su identidad, confiaron que los planos se visan antes y durante la obra por los organismos, tanto gubernamentales como institucionales, a cargo de cuestiones de infraestructura, pero que luego de ello los controles para ver si se mantienen las estructuras tal como se las aprobó o si se realizan remodelaciones mínimas corren por cuenta de la Subsecretaría de Control Comercial.
En el documento elaborado por la empresa sobre la caída del techo se lee: "Realizada la inspección ocular de la zona, se pudo constatar la ausencia de dos tensores no consecutivos, esta situación ha generado que el tensor ubicado entre los dos inexistentes ya mencionados se viese sometido durante su vida útil a una solicitación tres veces superior a la de los tensores restantes".
Es decir, según los planos aprobados para el techo del hipermercado otrora de capitales cordobeses y recientemente adquirido por capitales colombianos, hay dos tirantes que deberían estar pero no estaban. De ser así, fallaron los controles gubernamentales y el compromiso ético de la empresa.
El informe prosigue su descargo reafirmando lo dicho: "De este modo los elementos estructurales de conexión (bulones) que vinculan tensor y vigas resistentes fueron sufriendo paulatinamente una fatiga de manera que finalmente se produjo la rotura por corte en uno de sus apoyos". La precisión de la mirada especializada no deja lugar a dudas: la falta de dos tensores, que según los planos deberían haber estado, fue la causa del desplome.
La sanción pecuniaria que el Tribunal de Faltas le dio a la empresa por tal ilícito asciende a la magra suma de 15.600 pesos, probablemente menos dinero del que tendría que haberse invertido en la compra y colocación de los tensores.

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