Tras una jornada de trabajo en la sede del Concejo Deliberante de Tartagal, el edil Sergio González se retiró del complejo municipal, donde tiene sede el legislativo comunal, caminando descalzo.
La sorpresa fue de todos, pero particularmente de sus hijas que, como todos los adolescentes, lo fotografiaron y subieron la imagen al Facebook, por lo que el tema fue motivo de charla y bromas en la ciudad.
El conocido edil y locutor de una FM tartagalense había atendido a la gente que llega al Concejo y, según relató, en un grupo de chicos que se rehabilitan en el centro de recuperación de drogadependientes Puente Norte había un adolescente de condición extremadamente humildes. El joven se le acercó y le preguntó si no tenía un par de zapatos porque sus zapatillas estaban destrozadas. En el acto, Quitupí González se sacó los zapatos, se los entregó al chico y descalzo regresó al centro de la ciudad.
Como el tema trascendió, con mucho pudor el edil confirmó el episodio: "Tengo vergenza de que todo el mundo se haya enterado y me enojé con mis hijas que subieron mi foto a las redes sociales. El tema es que todos los días voy al Concejo. Ese día, los chicos de Puente Norte estaban en el complejo. Me acerqué al grupo y uno de ellos me dijo "Quitupí, mis zapatillas están destrozadas. Cuando tengas unos zapatos que no usés pasámelos''. Yo tenía mis zapatos nuevos que, la verdad, me habían salido bastante caros. Pero no lo pensé dos veces y se los di. A mis dos hijas, que estaban conmigo, no se les ocurrió mejor idea que sacarme una foto. Yo las amo, pero ese día me enojé porque dieron a conocer lo ocurrido".
Pero además, las chicas le improvisaron un par de zapatos descartables con botellas plásticas para que llegara a tiempo a la radio.
Golpeado por motochorros
Meses atrás, González terminó hospitalizado tras perseguir a dos motochorros que le habían sustraído la cartera a una mujer mayor, en pleno centro de la ciudad. "Estaba sentado en la confitería cuando vi que dos motochorros le quitaban la cartera a una señora. Los perseguí en mi moto hasta el barrio El Milagrito, donde en un arenal los delincuentes se cayeron. Detrás mío venían otros motociclistas y pensé que me iban a dar una mano, pero eran amigos de los ladrones, así que entre todos me dieron una paliza. Terminé en el hospital. Lo de regalar los zapatos fue más fácil, porque nadie me pegó", dijo el edil del norte provincial entre risas.
En definitiva, cuando todos los días se denuncia que funcionarios públicos se quedaron con millones de dólares que eran para los más humildes, un gesto como el del concejal tartagalense no deja de ser noticia.

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