A pesar de que el aprendizaje es una de las modalidades laborales más antiguas, ha ido perdiendo vigencia, no solo a nivel nacional sino también en el resto del mundo. Ya los romanos, hace dos mil años, lo organizaron como un convenio entre el padre del aprendiz y el artesano que había de enseñarle su oficio. Con las corporaciones medievales tuvo su gran auge, estableciendo la rígida jerarquía de aprendiz, oficial o compañero, y finalmente "maestro", que para llegar a ese grado debía realizar -precisamente- una obra maestra. La revolución francesa pulverizó todo el sistema de corporación gremial, y junto con ello el régimen de aprendices. Hacia el siglo XIX, el aprendizaje se incorpora a las nuevas formas de producción, pero tímidamente. Siendo una institución sumamente interesante, nunca alcanzó niveles trascendentes para el sistema educativo ni para la producción laboral. Actualmente es una forma contractual que pasa desapercibida, aun cuando puede entrañar beneficios para empresarios y aprendices. En nuestro país, luego de un intento flexibilizador en la década del 90 para considerarlo "contrato no laboral", quedo claramente establecido en la Ley 25.013 (posteriormente en la Ley 26.490) su naturaleza de contrato de trabajo. Esto significa que el empleador que contrata un aprendiz debe cumplir con todas las normas que regulan la relación laboral, incluidas cargas sociales. El único beneficio importante para el empresario -aunque no desdeñable- es que a la finalización del contrato no debe abonar indemnización alguna. Es muy similar al régimen de pasantía educativa, el que luego de su reforma por Ley 26.427, perdió prácticamente todo interés para el empleador. La ventaja del aprendizaje es que no hay que pasar por la burocracia que muchas veces acompaña la tramitación que se debe realizar con universidades u otros organismos educacionales autorizados. De tal manera, el contrato presenta las siguientes características: a) Finalidad: formación teórico-
práctica; b) Forma: escrita; c) Requisito esencial: joven desempleado de entre 15 y 28 años; d) Duración: mínima 3 meses y máxima: 1 año; e) Obligación del empleador; pagar la remuneración, que es similar a la del resto de los trabajadores.ºº También está obligado a la entrega de un certificado al finalizar la contratación, con descripción de la experiencia o especialidad adquirida por el aprendiz; f) Jornada de trabajo: 40 horas semanales; g) Prohibiciones: No se podrán contratar como aprendices a personas que hayan tenido una relación laboral previa con el mismo empleador y el contrato no puede renovarse.
Tampoco las cooperativas de trabajo y las empresas de servicios eventuales podrán hacer uso de este contrato. El número total de aprendices contratados no podrá superar el diez por ciento de los contratados por tiempo indeterminado del establecimiento.
La empresa debe poner especial énfasis en no descuidar la faceta del aprendizaje, ya que esa es la razón de ser de este tipo de contratación. De no hacerlo, la jurisprudencia reiteradamente ha considerado que el contrato es nulo, por haber sido celebrado en fraude a la ley para ocultar una relación labo ral.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora