Durante el período virreinal, el proceso de colonización, evangelización y urbanización colocó a Salta en un punto estratégico, respaldado en la comercialización de mulas, y esta se convirtió así en la tercera ciudad en importancia, después de Lima y Buenos Aires.
El proceso de la Independencia la desvinculó de Lima y la guerra del Pacífico cerró el comercio a través de los puertos del Pacífico; Salta quedó entonces en clara dependencia económica del puerto de Buenos Aires. Trasladar hoy un contenedor desde Salta a Buenos Aires cuesta US$ 1.500 y de allí al norte de Europa, otros US$ 1.500. A pesar de ser la sexta provincia en territorio y la octava en población, Salta, donde viven el 3% de los argentinos, solo aporta el 2% del PBI y debe comprar lácteos, huevos y carne de otras provincias. Este escenario, que muestra un inocultable declive, fue descripto por cinco docentes de la Universidad Católica de Salta en un debate organizado en homenaje al bicentenario de la Independencia y al general José de San Martín. Con la coordinación del economista Eduardo Bojanich y la presencia del rector Rodolfo Gallo Cornejo y los decanos Federico Guijarro, de Economía, y de Derecho, Omar Carranza, las disertaciones presentaron el potencial de desarrollo y la proyección histórica de Salta en el centro oeste sudamericano. El diagnóstico es sombrío, pero el pronóstico puede ser bueno, aunque depende de la decisión política no ya de un gobierno, sino de una sociedad más propensa, por cierto, al chicaneo que al debate.
La historiadora María Irene Romero reseñó el proceso de colonización y poblamiento, que ubicaron a Salta en un espacio que luego se fue modificando. El investigador en Economía Julio Moreno trazó la curva de desarrollo, auge y retroceso de Salta a lo largo de cinco siglos. El director del Instituto de Derecho Internacional, Gustavo Barbarán, realizó un meticuloso análisis geoestratégico de la situación de Salta y del país. Destacó la necesidad de un debate académico, ya que los partidos "optaron por comportarse como meras máquinas electorales"; invitó a pensar en términos geopolíticos, a incorporar las decisiones a largo plazo - "treinta o cincuenta años", aclaró- y a buscar solución a la carencia de transportes -ferroviario y fluvial-, aprovechar el Bermejo, la salida a Chile y la conexión con Tarija y Santa Cruz.
El licenciado en Relaciones Internacionales Víctor Toledo concluyó su análisis recomendando "actuar con amplitud mental, desarrollar estrategias a larguísimo plazo, visualizar las oportunidades e insertarnos en el mundo actual".
Finalmente, el licenciado en Comercio Internacional, Martín Rodríguez, afirmó que "perdimos el tren", en referencia al ferrocarril Belgrano pero también a las oportunidades desaprovechadas en los últimos años. Sin embargo, recordó las posibilidades futuras de Salta, "que está en el corazón del corredor bioceánico, entre los puertos de Mejillones, en Chile, y Porto Alegre.

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