Un tenista excepcional, Juan Martín del Potro; un capitán infalible, Daniel Orsanic, que potenció el concepto de equipo, y cuatro victorias en Europa, incluida la hazaña en Zagreb en la final frente a Croacia, constituyeron un espiral exitoso que permitió conquistar la ansiada Copa Davis, en un 2016 inolvidable que le puso fin a la obsesión luego de 35 años de frustraciones.
La conquista de la Davis luego de cuatro finales perdidas (1981, 2006, 2008 y 2011) saldó la histórica asignatura pendiente, permitió alzar el trofeo más preciado y permitió a un equipo sólido, homogéneo y enfocado en su objetivo escribir una de las páginas más brillantes en la historia del deporte argentino.
Gdansk, Pesaro, Glasgow y Zagreb fueron las cuatro estaciones en las que Argentina edificó su hazaña con victorias sobre Polonia (3-2), Italia (3-1), el entonces campeón Gran Bretaña (3-2) con Andy Murray como bandera, y finalmente Croacia (3-2) en la final que desató el festejo de 5.000 argentinos en tierra balcánica y millones a la distancia.
La campaña del equipo de Orsanic en la Davis tuvo un denominador común, la unión del grupo, a sabiendas de que la importancia de Federico Delbonis, Leonardo Mayer y Guido Pella (la formación campeona) y también de los que participaron en las dos primeras series, Carlos Berlocq y Renzo Olivo (Polonia) y Juan Mónaco (Italia), se verían reducidas por la imagen gigantesca del tandilense Del Potro.
Delpo protagonizó un año soñado. Comenzó en febrero en el puesto 1.045 del ranking mundial y con dudas sobre si podría seguir jugando al tenis, pero el triunfo sobre el suizo Stan Wawrinka en Wimbledon fue una señal, un aperitivo de lo que vendría después, en los Juegos de Río (venció a Djokovic y Nadal), en el US Open y en la Davis, donde venció a Ivo Karlovic y Marin Cilic.
Del Potro, dueño de un misil en su mano derecha y con una mentalidad inquebrantable que ni siquiera pudo herir las tres operaciones en su mano, logró triunfos importantes en el dobles frente a Italia y heroicos ante Murray en Glagow y Cilic en Zagreb, pero más que eso, lideró a un equipo de obreros del tenis que sacó a relucir lo mejor en cada serie copera.
Delbonis había conseguido un triunfo sobre la leyenda Roger Federer en Hamburgo 2013 y un par de títulos en el circuito (San Pablo 2014 y Marrakech 2016) pero la gloria grande lo estaba esperando a la vuelta de la esquina y la mochila no le pesó para nada, jugó uno de sus mejores partidos, borró de la cancha al gigante Karlovic y la perseverancia le dio su premio con el triunfo más importante que lo instaló en un pequeño grupo de privilegiados.
La conquista de la Davis superó todo lo demás. El tenis nacional recuperó presencia en el circuito con cuatro ATP, los de Delpo y Delbo más los de Diego Schwartzman en Estambul y "Pico" Mónaco en Houston.

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