Buena parte de los alumnos del turno mañana de la Escuela de Comercio de Tartagal se descomponían y hasta desmayaban durante el izamiento de la bandera o la primera hora de clases. El tema puso en alerta a directivos y docentes, quienes entre consultas médicas y análisis de la situación familiar de los estudiantes detectaron que el problema es simple: los chicos llegan sin desayunar.
El tema no es nuevo y se observa en muchas localidades y establecimientos educativos, donde además de descompensarse muchos se duermen o tienen un verdadero déficit de atención.
Por eso los profesores de la Escuela de Comercio "Alejandro Aguado" tomaron el toro por las astas y, con una decisión simple, dieron en la tecla en el ciclo 2015: apenas iniciada la primera hora les dan un desayuno. "Es un alimento modesto, sencillo, pero con todo el corazón y que ayuda muchísimo. Consiste en una taza de mate cocido bien calentito, acompañado por un pedazo de pan y excepcionalmente, los días de fiestas patrias y del estudiante, pan dulce", cuentan.
Lo que se consiguió fue tan importante y despertó tal entusiasmo en los docentes y en los propios chicos que este año la experiencia se repetirá, pero para lograrlo se necesita la colaboración de mucha gente.
En una zona donde no solamente los niños de primaria no tienen sus necesidades básicas alimentarias satisfechas, sino también los adolescentes, esta injusta situación los perjudica profundamente y les genera una desigualdad enorme frente a otros estudiantes que consumen todas las comidas diarias como corresponde.
Pero ahora en esta secundaria una simple taza de mate con un pedazo de pan pudo hacer la gran diferencia.
Sin descomposturas
Clara Argañaraz es una joven docente designada a fines de 2014 como vicedirectora del turno mañana en la escuela. Recuerda que la iniciativa fue no solo del equipo docente, sino también de los preceptores, de las ordenanzas "y de la señora Estela Rivero, quien prepara el mate cocido para los 450 chicos. Pese a que no es un trabajo que les corresponde a ninguna de ellas, a las 6.30 ya ponen el agua, preparan los utensilios, las jarras con el mate cocido y el pan para cada alumno. Ellos ingresan a las 7.20 y por una cuestión de tiempo en algunos pocos casos y en la mayoría por temas económicos de las familias, llegan a clases sin desayunar".
La escuela está en la zona céntrica de Tartagal, pero recibe a chicos de los barrios y las comunidades más alejados y, en su gran mayoría, de familias de muy bajos recursos. Como el Ministerio de Educación no destina fondos para merenderos ni comedores por considerar que los chicos del nivel medio, que tienen entre 13 y 18 años, son "grandes" para tener ese beneficio, el desayuno hay que costearlo con recursos propios y con mucha imaginación. "Desde Desarrollo Social de la Municipalidad, durante todo el año pasado nos dieron yerba y azúcar; al pan lo conseguimos por el aporte de los chicos que pueden dejar 1 peso o 50 centavos; otros hicieron rifas y así, de a poquito, fuimos juntando y nunca nos faltó el rico pan durante todo el 2015", remarcó la docente.
Mejor convivencia
Con esta decisión tan simple y una buena organización los chicos del turno mañana comparten, durante el primer recreo de las 8.50, el sencillo desayuno que arrojó resultados impensados. "Dejamos de tener chicos descompuestos, el rendimiento en las diferentes materias fue mucho mejor y algo que se notó enseguida fue la convivencia en general, que mejoró en gran medida. Apenas salen al primer recreo se sientan con sus jarritos a compartir, a charlar un momento y ellos mismos se encargan de lavar todo lo que usaron para guardarlos para el día siguiente. Para que no tengan que andar con las tazas en las mochilas, compramos jarritos plásticos que los guardamos en la escuela. Si en el primer módulo algún curso tiene una hora libre, sin que nadie les diga los chicos ya saben que tienen que ayudar a preparar el desayuno y a repartirlo entre sus compañeros".
Este año los chicos de la ECCA volverán a tener ese aporte alimentario porque los docentes están muy movilizados y desde ahora piden "la cooperación de todos los que quieran y puedan hacer su contribución. Son más de 400 los alumnos que desayunan, por lo que azúcar, yerba y pan serán muy bienvenidos", dice la vicedirectora del turno mañana. Para quienes quieran aportar para los adolescentes, la escuela se encuentra ubicada entre las calles Aráoz y Bolivia.

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Sección Editorial

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German  Ruarte
German Ruarte · Hace 9 meses

EXCELENTE INICIATIVA, POR PARTE DE TODOS, ALUMNOS, DOCENTES Y NO DOCENTES.


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