Juan Cañizares es profesor de Ciencias Políticas y artista plástico. Desde 2013 está radicado en Bruselas, ciudad por la que siente un enorme cariño. Por esta razón decide arrancar su diálogo con El Tribuno con una frase que encierra la contundencia de la sencillez: "Un día muy triste aquí".
Luego, Juan cuenta cómo la amenaza del terrorismo modificó la vida en la capital europea tras los atentados en París hasta llegar al punto máximo de ayer: "Luego de los atentados de París estamos viviendo en estado de alerta. Esto implicó una enorme presencia policial y militar en las calles, y un continuo proceso de seguridad en museos y espacios públicos. A lo cotidiano se sumó la presencia militar constante".
Desde los atentados de París "se vivieron días tensos -recuerda- en una primera instancia no hubo transporte público, las escuelas y todo espacio público quedaron cerrados. Por pedido de las autoridades por aquellos días tuvimos que permanecer en casa y salir solo por cosas indispensables".
"Lo mismo pasa hoy con los terribles hechos que todos conocemos. Como habitante de esta ciudad siento una enorme tristeza, como cualquier ciudadano de un país que sufre tremenda catástrofe", repite.
Juan se enteró de lo que estaba sucediendo por medio de las redes sociales. "Supe lo que pasaba cuando vi que tenía muchos mensajes por las redes sociales", explica e insiste en la necesidad de llevar tranquilidad a sus familiares. De hecho, ponerse en contacto con ellos fue su prioridad: "Lo primero que hice fue escribir a mi familia; estar aquí hoy para mí no es fácil, y no lo digo por una cuestión de seguridad física: vivo hace tres años en Europa, y he vivido situaciones que sin duda me modificaron como ser humano".
"Me tocó estar en Colonia (Alemania) cuando se realizaba una enorme manifestación neonazi en contra de los refugiados, he visto la solidaridad de los belgas para con ellos en este país, me tocó -como a todos aquí- aguardar en casa jornadas enteras por seguridad, y hoy tristemente este acontecimiento", enumera Juan.
Además, el joven salteño cuenta que estuvo "en clases de francés y neerlandés (holandés) con más de veinte nacionalidades por curso, he escuchado historias tremendas de Uganda, de Congo, de Turquía y de Siria. He tenido una gran cantidad de colegas musulmanes y, si hay algo que he aprendido, es a saber que la libertad de expresión implica un enorme proceso de pensamiento y reflexión que contemple al otro antes de hablar" reflexiona.
Al analizar cómo vive la ciudadanía este difícil momento, Juan destaca que "una cosa interesante que vi hoy fue un enorme sentido de templanza, no he escuchado entre mis amigos belgas ningún comentario producto del resentimiento o el enojo".
"Bruselas es una ciudad de inmigrantes, más del 50% de los habitantes no ha nacido aquí; existen más de doscientas nacionalidades en la ciudad. Esto es un hecho que nos compete a todos, pero los belgas saben hacer de su opinión una particularidad, no una generalización. Hay una profunda tristeza, pero si me permito ser positivo y, en base a mis vínculos aquí, también hay un respeto hacia el otro, a sus creencias y a su identidad".
Pese a su formación, Juan se resiste a opinar sobre las cuestiones políticas en torno de los ataques que sacudieron a Bruselas ayer: "Este tema encuadra dentro de una complejidad política mucho más grande que nuestras opiniones. Creo que esto no sorprende a nadie en el mundo, todos sabemos que esto puede ser hoy aquí o mañana en otro país o lugar".
Pese a este difícil momento, volver no es para Juan una opción. "Yo me muevo en términos donde me proyecto y por eso, por ahora y a pesar de todo lo que está sucediendo aquí, este pequeño país me ha hecho tomarle un enorme cariño".

"Mucho no sabemos lo que pasó"

Un salteño que estudia en Bélgica tenía que tomar clases en Bruselas. Hugo Cabrera es un salteño que vive en Padua (Italia), donde cursa un máster en Desarrollo Territorial y Sustentable. Hace unos días llegó a Bélgica en viaje de estudios, aunque afortunadamente a una zona alejada de Bruselas.
Hugo está parando en Lovaina, a 20 minutos en tren de Bruselas y 10 minutos del aeropuerto donde ocurrieron las dos primeras explosiones. "Lovaina es una ciudad tranquila, ahí no va a pasar nada... será cuestión de evitar Bruselas por unos días", comenta Hugo en diálogo con nuestro diario.
El joven salteño explica: "Estoy en Gante ahora (a 50 kilómetros de Bruselas) en un viaje con la facultad".
"Mucho no sabemos lo que pasó, aunque ya nos dijeron que nos suspendieron todas las clases en Bruselas. La Universidad va a estar cerrada hasta el viernes", señaló.

Hallan otra bomba

Las autoridades belgas realizaron varios allanamientos en busca de pistas para dar con los autores de los atentados. La policía halló una bomba y una bandera del grupo yihadista Estado Islámico, confirmó la Fiscalía.
Además, se supo que las bombas que los terroristas utilizaron para atentar en Bruselas estaban armadas con clavos para ser lo más mortíferas posible. Marc Decramer, administrador del hospital universitario Gasthuisberg de Lovaina, indicó que la mayor parte de las víctimas que se trataron allí presentaban heridas que indican que las bombas contenían tornillos.

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