En términos de números, el escenario del balotaje en cuanto a la reñida elección que se dio entre Daniel Scioli y Mauricio Macri es casi el mismo que en 2003, solo que en esta oportunidad los porcentajes que obtuvieron ambos son superiores a los que reunieron los contendientes de aquella vez.
La fórmula encabezada por Menem alcanzó el 24,45 por ciento de los sufragios y la de Kirchner, el 22,24 %. La diferencia fue de 2,21%.
En los comicios del domingo pasado se dieron estos guarismos: Scioli 36,86 y Macri 34,33. La diferencia fue de 2,53%.
¿En qué cambia lo que ocurrió hace 12 años y el domingo pasado? En 2003 hubo tres árbitros para dirimir la cuestión. Ellos fueron: Ricardo López Murphy, el exministro de Economía de Fernando de la Rúa, que obtuvo el 16,79% de los sufragios; el exgobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá, con el 14,11, y la diputada nacional Elisa Carrió, con el 14,05.
Estos tres candidatos que quedaron fuera del balotaje representaban casi el 45 por ciento del electorado, sin contar a los partidos más chicos. La oposición sumaba una cifra cercana al 80 por ciento. Y fue esto lo que obligó a la retirada de Menem, consciente de que no tenía ninguna posibilidad de acceder de nuevo a la presidencia de la República.
"Como decía la compañera Evita, renuncio a los honores y a los títulos pero no a la lucha", fue la frase que utilizó Carlitos.
En cambio hoy Sergio Massa, que reunió el 21%, aparece como el gran referí de la contienda. Sin embargo, nada asegura que un gran porcentaje de sus votos vaya a parar al macrismo, como puede suponerse. Si esto es así, los reales árbitros podrían ser los votos de Nicolás Del Caño, de Margarita Stolbizer y de Adolfo Rodríguez Saá, quienes reúnen casi el 8 por ciento del electorado.
Lo que está claro es que el escenario del balotaje no difiere mucho del que se frustró con la renuncia de Menem.
El hecho de que los contendientes de 2015 hayan sacado más de 10 puntos con respecto a los protagonistas de 2003 no dice mucho, porque lo que cuenta en estos menesteres es el porcentaje de diferencia de sufragios y, en eso, en ambos casos todo se dio de igual manera: dos puntos y monedas de diferencia.
El dato de la realidad indica que hay un porcentaje superior al 60 por ciento del electorado nacional que votó en contra del actual modelo de gobierno y a la luz de los resultados que se dieron el domingo no será fácil para Scioli escalar esta empinada cuesta que se le presenta. Hasta el domingo, el gobernador bonaerense necesitaba el 45% de los votos para acceder a la presidencia y como no lo pudo conseguir, el balotaje le exige ahora el 50 por ciento más uno.
Para lograr su cometido, a Scioli le faltan 14 puntos y el único que se los puede aportar es el massismo. ¿Lo podrá conseguir? ¿Qué pasará si no logra reunir los números que necesita? El electorado se pronunció por un balotaje y ahora Daniel Scioli deberá redoblar los esfuerzos de un electorado que por lo demostrado ayer es cada vez más exigente.

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