Un fallo sobre embriones congelados generó una controversia nacional

23-09-2011 - La Justicia avaló que una mujer se implante 5 huevos criopreservados, pese a la oposición tajante de su expareja.El tribunal argumentó que el hombre aceptó la paternidad biológica en el momento en que accedió al tratamiento.
Ignacio Maglio, abogado del Hospital Muñiz y de la Fundación Huésped, dijo que le “parece muy duro forzar judicialmente a alguien a una paternidad no querida”. Claudio Chillik, expresidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva, señaló que “no está claro el estatus legal de los embriones criopreservados”.

La polémica quedó instalada luego del fallo de un tribunal que autorizó a una mujer a que le implanten los embriones congelados de su expareja, la cual se opuso firmemente por la disolución del vínculo, y no hace más que mostrar la necesidad urgente de un amplio debate en la sociedad argentina que permita dictar leyes sobre las tecnologías de reproducción asistida.

El debate se originó luego de que la Justicia de segunda instancia confirmara una medida cautelar por la cual se autoriza a una mujer, separada desde el año 2006 y en trámite de divorcio, a que le sean implantados cinco embriones criopreservados, que habían quedado de un tratamiento de fertilización asistida al que se había sometido junto a su expareja. El exmarido, con quien ya tuvo un hijo mediante esa técnica, se opone a la decisión de la mujer de que le sean implantados los embriones.

El fallo, de la Sala J de la Cámara Civil porteña, fue firmado el 13 de septiembre por las juezas Marta del Rosario Mattera y Beatriz Verón, aunque recién trascendió ahora.

La mujer y el hombre que ahora aparecen en esta situación se habían casado en noviembre de 2003 en Tres Arroyos. Como no habían podido tener hijos, en 2005 la pareja inició un tratamiento de fertilización asistida en la ciudad de Buenos Aires. Luego el matrimonio comenzó un proceso de fertilización in vitro, que implica la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide en laboratorio; en él se obtienen de 15 a 20 embriones, los cuales son conservados a 196 grados bajo cero.

En el tercer intento, en el cual a la mujer le fueron implantados cuatro embriones, se logró el embarazo. El único hijo de la pareja nació el 17 de agosto de 2006, pero dos meses después el matrimonio se separó, y más tarde inició el trámite de divorcio.

A los dos años, la mujer decidió volver a intentar la maternidad con los cinco embriones que quedaron criopreservados en el IFER, a lo que su exesposo se negó. Por ese motivo, el 29 de octubre de 2008, la mujer recurrió a la Justicia y en un fallo en primera instancia le dieron la razón, por lo que el hombre apeló.

Ahora, la Justicia ratificó esa sentencia, basada en dos ejes: “El primero, proteger los embriones al otorgarles el status de persona por nacer; y el segundo, considerar que el hombre aceptó la paternidad biológica desde el momento en que accedió al tratamiento de fertilización asistida”.

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