"Es un golpe muy fuerte para los recursos que administra la Anses", expresó ayer Jorge Triaca, quien será el próximo ministro de Trabajo de la Nación tras la asunción de Mauricio Macri.
El fallo de la Corte Suprema y ahora el decreto de Cristina ponen en jaque a las cuentas públicas y profundizan el déficit fiscal.
"Veremos en las próximas horas cómo afrontar esa situación", deslizó Triaca.
Como lo indica el decreto presidencial, "la percepción del 15% de la masa de recursos brutos coparticipables por parte de la Anses proyectada para el año 2015 asciende a la suma de $ 98.182 millones sobre un total de $ 638.664 millones, representando un 15% de los recursos totales del organismo, poniéndose de manifiesto con lo expuesto la magnitud de la incidencia de los ingresos involucrados".
Más dinero
Macri no solo deberá enfrentarse al cese de los descuentos de la coparticipación, sino también a la deuda que ya reclaman las provincias por las deducciones de períodos anteriores. La transición así se sigue empañando.

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Julian Centella
Julian Centella · Hace 11 meses

La Coparticipación Federal (COPARTICIPACION FEDERAL DE RECURSOS FISCALES) es el sistema mediante el cual el Estado Federal y los Estados Provinciales dividen los ingresos obtenidos mediante la recaudación de impuestos directos o indirectos, determinados por el Congreso de la Nación. Establecido con el nombre técnico de “Sistema de Coparticipación Federal de Impuestos”, este mecanismo tiene rango constitucional y se rige por la Ley 23.548 (Ley de Coparticipación Federal de Recursos Fiscales), que está vigente desde enero de 1988. Según el artículo tercero de la Ley de Coparticipación Federal el monto total recaudado por los gravámenes se distribuye de la siguiente forma: > El 42,34% en forma automática a la Nación; > El 54,66% en forma automática al conjunto de provincias adheridas (monto conocido como “transferencias automáticas”); > El 2% en forma automática para el recupero del nivel relativo de las siguientes provincias: BUENOS AIRES CHUBUT, NEUQUEN Y SANTA CRUZ Argentina es posible si los impuestos son recaudados por las provincias y co-participados a la Nación. Si se derogan retenciones confiscatorias. Es posible con un plan plurianual de infraestructura vial que comunique los centros productivos y el puerto de Buenos Aires. Si renace el ferrocarril. Es posible si se interpreta a favor de las provincias la cláusula de comercio, se descentraliza el sistema aduanero y se construye infraestructura para exportar desde puertos cercanos. Argentina es posible si el destino de los recursos públicos que decide el Congreso cada año no es "modificado" por un simple "presidente" y se impulsa un plan de regionalización. No soy dueño de la verdad. Tampoco lo son quiénes relatan nuestra historia "novelescamente" para causar "placer estético". Los sucesos cuyo conocimiento impulso pueden interpretarse de otro modo. Sin dejar de respetar opiniones distintas, me pregunto porqué se oculta su existencia. Alguna vez leí que la verdad es dulce para el que la dice y amarga para el que la oye. Y aunque no siempre pueda iluminar la oscuridad o esclarecer la confusión, más tarde o más temprano se conoce, porque como decía Bacon: "La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad".

Alicia  Yañez
Alicia Yañez · Hace 11 meses

Sergio,Sergio...es evidente que compartiste la corrupción.Qué legado para tus hijos!Porque"de tal palo,tal astilla".Pero Recuerda:lo mal habido tiene mal fin.Y generalmente,el hilo se corta por lo más fino.Comenzá a rezar.

Ceci N
Ceci N · Hace 11 meses

Me disculpan pero hasta ahora todos los comentarios son quejas y no veo ninguna fundamentacion...que alguien explique en que consiste la coparticipacion a ver si saben...

Julian Centella
Julian Centella · Hace 11 meses

Había una vez un país, en el que los buenos vivían tranquilos y felices; disfrutando de su trabajo, de sus ganancias y de sus logros. Un país en el que los que andaban derechos por la vida salían a la calle sin miedo, en donde los niños jugaban en la vereda y los fines de semana iban a la cancha en familia, a ver al equipo de sus amores. En ese país no todos eran buenos, como suele pasar había algunos que no respetaban a los otros; que intentaban robarle a los que trabajaban y adueñarse de las calles. Pero en ese país las reglas eran claras y se aplicaban. Los buenos disfrutaban de su libertad y los malos cumplían con su castigo. Esto funcionaba así porque los correctos, los hombres de a pie, ocupaban los espacios y los cargos de todas las instituciones, desde el centro vecinal pasando por las cámaras legislativas y los órganos de la justicia, hasta llegar a la mismísima presidencia. Pasaron los años y los buenos dejaron de inmiscuirse en este tipo de asuntos, quizá pensaron que las instituciones podían funcionar bien por sí mismas o que, seguramente, algunos que se decían profesionales de la política debían ser más aptos para esos roles y, por lo tanto, debían estar a cargo. Cuesta abajo Lo cierto es que lentamente cambiaron las cosas, los niños dejaron de jugar en las calles, las noches comenzaron a ser inseguras, en las casas se dejaron de considerar a las rejas como un adorno para ser un resguardo, se sumaron alarmas, guardias de seguridad y botones antipánico y las canchas de fútbol se transformaron en zonas de guerra. Así fuimos cambiando hasta llegar a lo que vivimos en estos tiempos, cuando aquel que trabaja no puede sentirse orgulloso de sus logros y de sus adquisiciones, debe cuidarse de mostrar sus propiedades, debe justificarse y casi pedir perdón por tener dinero, como si eso fuese un pecado. Debe pagar cada vez más y más impuestos para ser solidario con los que menos tienen, no importa si estos trabajan o procuran trabajar, incluso debe pedir perdón porque seguramente su egoísmo y falta de consideración les quitó oportunidades a aquellos que viven de la dádiva o del robo, o de ambos Decía Sarmiento: "Cuando los hombres honrados se van a sus casas, los pillos entran en la de gobierno No nos podemos rendir, y si lo hacemos no tenemos derecho a quejarnos. Nos aguarda un desafío inmenso y antes de decir que no podemos, miremos a los ojos a un retrato de San Martín o de Belgrano y se lo digamos a ellos, les digamos a ellos que es imposible cambiar y que no nos animamos a defender lo que nos legaron. Quizá los violentos y los corruptos nos venzan, quizá sean muy poderosos; pero si no los desafiamos no podremos mirar a nuestros hijos a los ojos sin sentir vergüenza, porque nuestros hijos entenderán si los enfrentamos y somos derrotados; pero no nos perdonarán, ni nosotros tampoco nos perdonaríamos, si no damos la batalla

franco gonzalez
franco gonzalez · Hace 11 meses

NO SE DISCUTE LA LEGITIMIDAD SINO LA FORMA. . porque no hace un año. y si ahora que se va. acaso quiere realmente ayudar al pais o solo por capricho y orgullo quiere poner palos en la rueda, esta bien la alternancia porque sino no es democracia , yYN ESTABAMOS CAMINO A SER UNA VENEZUELA MAS. SINO VEAN EL ASESINATO DEL LIDER OPOSITOR.


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