Un nuevo caso de miembros de las fuerzas de seguridad vinculados al narcotráfico quedó al descubierto ayer, cuando un gendarme y un policía fueron detenidos junto a otros ocho integrantes de una banda, justo cuando movilizaban 60 kilos de cocaína.
Se trató de un amplio despliegue realizado por la Policía de la Provincia, bajo las órdenes del juez federal de Orán, Gustavo Montoya.
En plena ruta nacional 50, cerca del río Blanco, varias patrullas de Drogas Peligrosas y de la Brigada de Investigaciones de Orán detuvieron a tres vehículos: una camioneta Amarok, un automóvil Astra y una camioneta Ford Ranger.
Con el correr de las horas se supo que los tres vehículos habían salido de una finca que colinda con el río Bermejo, en el límite con Bolivia, y por donde habrían ingresado los paquetes de cocaína.
Tras cargar el estupefaciente, los tres vehículos tomaron la ruta nacional 50 para dirigirse, en un primer momento, a la ciudad de Orán y luego hacia el sur del país.
No se confirmó cuál era el destino final de los ladrillos, un dato que es parte de la reserva que aún se mantiene alrededor de la investigación judicial.
Estacionados a la orilla de la ruta, varios policías inspeccionaron el interior de los vehículos donde hallaron 60 ladrillos envueltos en cinta de plástico color rojo.
Bajo la mirada de testigos se realizó el examen de narcotest y el pesaje: el resultado fue que hallaron 60 kilos de cocaína de máxima pureza.
Diez personas quedaron detenidas, entre ellas un gendarme que cumple tareas en esa jurisdicción norteña y un policía de la Provincia.
Se supo que el gendarme es Manuel Federico Garnica, oriundo de Villa General Belgrano, provincia de Formosa. El efectivo se desempeña desde enero en el Escuadrón 20 con asiento en Orán.
No trascendieron datos sobre el policía.

Bajo la mira

"Desde hace varios meses se viene investigando la operación de esta banda, y días atrás supimos que iban a hacer un movimiento de "mercadería'' por lo que ordenamos este operativo", confirmó anoche a El Tribuno el juez federal Montoya en un breve diálogo en el que no dio más detalles porque "aún estamos disponiendo más medidas y la investigación no está cerrada".
Las sospechas sobre este grupo dedicado al narcotráfico comenzaron con movimientos sospechosos y datos que anónimamente fueron acercados a la Policía de la Provincia.
Con estos datos se dio intervención al Juzgado Federal de Orán, desde donde se instruyeron medidas para avanzar con escuchas y seguimientos de los posibles involucrados con el grupo.
Al avanzar con esta investigación descubrieron que habían efectivos de Gendarmería y de la Policía involucrados con esta actividad delictiva.
"Es el poder corruptor del narcotráfico que muestra como algo muy tentador el dinero fácil, pero esto también se acaba muy rápido", dijo una fuente cercana a la investigación.

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