El caso de Pablo Robbio Saravia muestra la endeblez de las instituciones frente a la violencia familiar y podría convertirse en un punto de inflexión, si a partir de este episodio se incluyen entre los antecedentes que se elevan al Consejo de la Magistratura legajos como el que acredita el exsecretario Legal y Técnico. Más difícil parece que se terminen los concursos amañados.
El gobernador Juan Manuel Urtubey, aseguran fuentes de la Secretaría General de la Gobernación, reprochó crudamente por teléfono al secretario Ramiro Simón Padrós, el principal responsable de la nominación de Robbio Saravia y del muy sospechado resultado de su examen ante el Consejo de la Magistratura.
Cuando el jueves por la mañana se conoció el informe sobre las denuncias por amenazas y violencia familiar planteadas por la exesposa del postulante, suministrado por el Ministerio Público, un sismo recorrió el Colegio de Abogados, el Consejo de la Magistratura y el Observatorio de Violencia contra la Mujer.
La onda expansiva llegó hasta Urtubey y a las 16, el pliego de Robbio había sido reemplazado por el de Graciela Moreno.
Fue un trámite sencillo: alguien pidió en mesa de entradas de la Ciudad Judicial los antecedentes, pero a nombre del hijo de Robbio. Lo que produjo ese informe fue lapidario.
Simplemente, consigna dos denuncias por amenazas, formuladas en febrero de 2015 y que obligaron al postulante a renunciar al cargo de secretario Legal y Técnico. Más adelante se suman otras dos denuncias por violencia familiar.
Todas tienen como denunciante a la esposa de Robbio Saravia y por víctima, al hijo de ambos, de 9 años.
La mujer está aterrorizada. Desde hace mucho tiempo cuenta con un botón antipánico. El divorcio se produjo en 2014, por mutuo acuerdo y luego de la sucesión de acciones violentas denunciadas, a fines de 2015 llegaron a un acuerdo de buena conducta en la que Robbio Saravia se comprometía a mantener y cuidar el lazo con su hijo, y evitar acciones violentas contra su exesposa. Este acuerdo implicaba que el caso se archivara.
Nada de todo esto podía ser ignorado por Simón Padrós, ya que aquí se encuentra la causa de la renuncia al cargo que funciona en la jurisdicción de aquel.
Tampoco era ignorado por la ministra de Justicia, Pamela Calletti, responsable de asesorar al gobernador en la selección de jueces y quien justificó la nominación diciendo que las causas por violencia familiar están "archivadas". Ni archivadas ni sobreseídas.
Actualmente, Robbio tiene orden de restricción hacia el domicilio de su esposa, pero ya puede ver a su hijo.
Los abogados de Robbio instaron a su exmujer a que deje el botón antipánico, pero ella lo rechazó porque vive con miedo. A pesar del intento de acuerdo, la realidad es que ella vivió con enorme tensión el escándalo de estos días, en el que quedó en evidencia que las instituciones no solo desoyeron sus denuncias, sino que además, por un vericueto legal, estuvieron a punto de premiarlo con un cargo de magistrado.

Fisura institucional

Casi al mismo tiempo que se conocía el retiro del pliego de Robbio, el Observatorio de Violencia contra las Mujeres Rosana Alderete, que había quedado en el ojo de la tormenta, emitió un comunicado en el que postulaba un cambio en la legislación para que los "antecedentes en violencia familiar sean contemplados en la evaluación de los postulantes para jueces". El procedimiento actual no lo contempla. El Partido Obrero, las organizaciones sociales y los diputados que objetaban la postulación no habían tenido acceso a las denuncias. Quienes conocían el prontuario, más allá de que correspondiera a los tribunales de Familia, miraron para otro lado. Y quienes habían escuchado los rumores de las denuncias no se esmeraron demasiado en verificarlas.

La conducta arbitraria

En este caso, por una circunstancia extrema, el período de impugnaciones dio resultados positivos: será jueza quien obtuvo mayor puntaje.
La discrecionalidad del Poder Ejecutivo para elegir dentro de una terna no es sinónimo de arbitrariedad. Un abogado sin idoneidad y con notables puntos oscuros en su vida pública no puede ser juez.
Robbio Saravia dio un pésimo examen ante el Consejo de la Magistratura y, sin embargo, logró colarse en la terna. Resultó nominado, como sospechaba el mundo tribunalicio y como temía la mayor parte de los letrados.

Las trampas del poder

Robbio Saravia fue impulsado a un cargo para el que no reúne condiciones. Pero un mal juez contencioso administrativo es un juez manejable que tiene en sus manos millonarias demandas contra el Estado.
Esta vez, el sistema funcionó bien, aunque son muchos los que pudieron entrar por la ventana a la Magistratura salteña.

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Sección Editorial

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Guillermo Lopez
Guillermo Lopez · Hace 6 meses

El Dr. Urtubey parece que no esstaba al tanto de los antecedentes de Robbio, pero la asesora que tiene debió habérselo comunicado. De todas maneras porqué con el puntaje que tenía tendría que ser Juez?, se supone por más ignorante que uno sea, accede el que mayor puntaje tiene, pero esto es así, cuando la Mal Justicia que tenemos va a ser INDEPENDIENTE?, si el Poder Político los elije?. Respetemos la Constitución Nacional que dice=Los tres Poderes son INDEPENDIENTES!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Dario Gumilla
Dario Gumilla · Hace 6 meses

Ahora entiendo por que tanta resistencia a la Zona Roja, el gobierno y sus Pusilanimes integrantes no quieren competencia,me explico...?

Luis Ricardo Díaz
Luis Ricardo Díaz · Hace 6 meses

Esí es. es como dice la Wikipedia: provincia de rasgos feudales, en donde el cholaje retrógrado y trenzero a ultranza, todavía maneja varias cuestiones. La justicia por ejemplo.

Davor Dovadija
Davor Dovadija · Hace 6 meses

Feudalismo de mierda aun no erradicado en nuestra querida Salta. Pero si hubiera sido una persona "normal " para algun cargo y hubiera tenido antecedentes como los que tiene este paria, seguro lo habrian rechazado. Hijos de mil puta!

laura  ing
laura ing · Hace 6 meses

de positivo nada el lo nomino a dedo y lo unico que le quedaba es bajarlo sino llegaba a los diarios nacionales


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