Sobre la cancha de básquet, sobre el pasto y en un pequeño galpón techado, un grupo de mujeres busca cómo cubrir sus necesidades diarias. Colocan ropa, útiles, tortas, calzado, fideos, cartucheras, muñecos, harina, aceite, azúcar, yerba, camperas, grasa pella y alfombras tejidas sobre mantas para canjear en función de lo que requieren sus familias.
Una vez que todas pusieron en exhibición sus productos, la coordinadora se para en el medio del predio y grita: "Chicas, ya pueden comenzar". Y de pronto todas se mueven como hormigas buscando, revisando y volviendo a mirar qué trajeron sus compañeras.
Se trata del Club del Trueque de barrio Vicente Solá. Son unas 150 mujeres que se concentran en un playón ubicado en Mitre al 2500.
Silvina Cardozo tiene 22 años y es quien coordina el funcionamiento del club.
"Surgió a raíz de las necesidades económicas de las mujeres que dirigen la casa. Lo que más se necesitaba eran alimentos y ropa para los chicos", contó Silvina a El Tribuno.
Este grupo surgió en barrio Solidaridad hace tres años. Todo comenzó en el garaje de una casa con unas cuantas mujeres que necesitaban darse la mano unas a otras. Con el crecimiento del grupo, el club se trasladó al playón de la escuela del mismo barrio, pero ante el movimiento que fue tomando, las autoridades escolares les pidieron que se trasladaran a otro sitio.
Por un largo tiempo, las mujeres de este club se instalaron en plazas y otros espacios públicos de la ciudad, donde siempre eran desalojadas. Para evitar situaciones molestas, el grupo solicitó el uso de un playón municipal ubicado en Mitre 2500. Desde hace ocho meses, el Club del Trueque se reúne en ese lugar los jueves a las 18 y sábados, a las 11.
Para facilitar la operatividad se imprimieron una serie de bonos, por lo que no es necesario tener dinero en efectivo para poder realizar una compra en el club. Cien créditos equivalen a 25 pesos y cuando una nueva integrante llega con su mercadería se le regala 100 créditos para que comience a operar.
En función de sus necesidades, el club realiza jornadas especiales para el día del Niño, Navidad o el inicio de clases, como en esta ocasión. En las ediciones especiales no está permitida la permuta.
El club tiene 150 integrantes que también rotan en los clubes de la escuela Juan Carlos Saravia de barrio Limache, el centro de jubilados de Cerrillos y el SUM de Rosario de Lerma.
En busca de alimentos
La leche en polvo es el producto más buscado para la canasta de alimentos de estas mujeres. Muchas de ellas son madres y abuelas jóvenes, con trabajos no formales y con pocas posibilidades de poder cubrir las necesidades nutricionales de sus hijos o nietos.
Es por eso que muchas de las miembros de este club participan de las dos jornadas de trueque de la semana. "Es como la ida al súper de otras", dijo Analía, mientras disponía sobre una manta la ropa que su familia ya no usa -porque les quedó chica- para empezar a trocar. Empanadas, humitas, tortas, masitas, pan casero, son algunas de las especialidades que algunas mujeres del trueque llevan para volver a sus casas con pantalones, camperas y algún par de zapatillas. Algunas se trasladan desde Vaqueros, Autódromo, Solidaridad, Ceferino, villa Primavera y Ciudad del Milagro llevando sus productos en mochilas, bolsos y valijas.
Una vez cubiertas las necesidades básicas, si algo quedó sin vender, estas mujeres no dudan en trasladarse los viernes y lunes a la feria de barrio Solidaridad, y los domingos a la de barrio Palermo, desde donde regresan con dinero en efectivo a sus casas.

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Rosa.  Silvia.   Gabriela.
Rosa. Silvia. Gabriela.

Experiencias

Rosa, 59 años BARRIO AUTÓDROMO "Encuentro puchero de pollo fresquito"
"Vengo con mi hermana Natividad. Traigo muñecos de peluche y me llevo fideos y algo de ropa para mi bisnieta, porque los días están cambiando y le hace falta ropa de abrigo. Los sábados voy a ir al Club de Truque de Limache porque ahí conseguís hasta puchero de pollo fresquito".
Silvia, 45 años CIUDAD DEL MILAGRO "También hay que hacer plata"
"Traje la ropa que le quedó chica a mis hijas y masitas. Me llevó leche, azúcar, yerba, fideos y ropa para una sobrina que necesita camperitas y pantalones para ir a la escuela. Con la harina y el azúcar voy a hacer más tortas para vender. También hay que hacer plata, y la gente nunca deja de comer cosas dulces".
Gabriela, 29 años VICENTE SOLÁ "Ya completé la lista de
útiles escolares" "Hoy traje pantalones de gimnasia para la escuela, jeans, remeras y camisas que les quedaron chicas a mis hijas y me llevo una carpeta, hojas rayadas, papel corrugado, rótulos, forros, plásticos, afiches, cartulinas y un manual de 4º grado que sirve para sacar textos y recortar".

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