Analistas consultados por ámbito.com consideraron 'razonable esta sensación' en un contexto de recesión donde -según resalta el informe- la 'economía no da muestras aún de recomponerse y esto genera un debilitamiento de la confianza y un cierto pesimismo' de los trabajadores respecto del mercado laboral a corto plazo.
La cifra representa una suba del 50% en comparación con el primer trimestre de este año, cuando se había ubicado en el 6%, de acuerdo al informe trimestral Randstad Workmonitor. Además, el temor avanzó un 125% en comparación con el mismo trimestre de 2015 (4%).
Nuria Susmel, economista de FIEL, resaltó a ámbito.com que, dado los datos disponibles sobre empleo y las noticias sobre despidos en distintos sectores, es 'razonable' que los trabajadores tengan miedo de perder sus puestos.
Desde el Banco Central, confirmaron que durante el segundo trimestre continuó el proceso recesivo iniciado en el tercer trimestre de 2015. 'El consumo privado probablemente cayó, debido a la merma en los ingresos en términos reales y a un nivel de empleo estancado', señaló la entidad en el Informe de Política Monetaria de julio publicado el lunes.
De acuerdo al informe, en simultáneo, la confianza de los trabajadores en conseguir un nuevo empleo bajó del 72% en el primer trimestre al 64% en el segundo, la marca más baja de los últimos 12 meses, junto con la del último trimestre de 2015 que tuvo idéntico nivel de confianza.
Como consecuencia de eso, además, la búsqueda activa disminuyó tres puntos porcentuales con relación a los primeros tres meses del año, hasta situarse en el 11% (desde el 14% del primer trimestre).
Las señales
Jorge Figueroa, director de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Randstad Argentina, destacó a ámbito.com que 'como sucede siempre que la economía no da señales claras, el comportamiento de los trabajadores se torna más conservador, la rotación se retrae y declina la confianza en el mercado laboral'.
El miedo de salir a un nuevo trabajo tiene un componente que está relacionado con la edad y con la calificación laboral. 'Los trabajadores más adultos o que ocupan perfiles menos demandantes son más conservadores debido a la incertidumbre respecto de la reinserción laboral', detalló Figueroa. Por eso, se nota una menor rotación.
Destacó que 'hoy la gente empieza a valorar otros aspectos de la relación laboral -beneficios o condiciones de trabajo, por ejemplo- subordinando sus mayores expectativas salariales. Por eso, pese al impacto de la inflación en su poder adquisitivo, en medio de la incertidumbre prefiere quedarse en el trabajo actual'.
Además, los trabajadores suelen ser reticentes a iniciar reclamos en un mercado laboral deteriorado. 'Así pasó en el 2001, aunque es un escenario totalmente diferente. Ese año, la caída del salario real fue enorme porque nadie reclamaba por temor al desempleo', señaló Susmel.
Pymes
La peor parte se la llevarían los trabajadores de empresas pymes porque las grandes compañías tienen más respaldo financiero para sostenerse en tiempos de crisis. En este sentido, la economista indicó, en este sentido, que 'en una pequeña o mediana firma, si cierra o quiebra, a veces es imposible cobrar la indemnización; mientras que en el otro caso las posibilidades de recibir ese pago es altísima'.
En este marco, el Índice de Movilidad Laboral, un indicador que surge de las tres variables citadas anteriormente (miedo a perder el trabajo, búsqueda de uno nuevo y confianza en encontrarlo) fue de 114 puntos para Argentina, un punto por debajo de la marca del primer trimestre de 2016.
Con la cifra de este trimestre, Argentina evidenció la movilidad laboral más baja de la región, por debajo de Brasil (124) México (122) y Chile (118).

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