Otro salvaje episodio criminal tuvo como escenario el conurbano bonaerense. Agustín Hernández, un joven de 22 años, estaba el viernes a la noche en cercanías de la estación de trenes de Temperley con dos amigos, cuando tres personas comenzaron a increparlos. Agustín intentó resistirse, pero le robaron las zapatillas, el celular y la billetera. Antes de irse un cuarto agresor le pegó con una madera en la cabeza y lo hizo caer al vacío. Nunca recobró el conocimiento.
Todo pasó cerca de la medianoche en el puente peatonal de Temperley, un paso que este 2016 ya había sido foco de conflicto, al ser denunciado por los vecinos por falta de iluminación y de mantenimiento, lo que convertía al lugar en una zona peligrosa.
Agustín trabajaba en una fábrica de pastas, le gustaba rapear, lo que en base al testimonio de los dos amigos que lo acompañaban hacían esa noche en cercanías de la estación. Era hincha de Boca.
Fuentes policiales dejaron saber que Agustín y sus amigos se habrían acercado al puente y fueron increpados por los atacantes "por no ser de la zona".
La conversación fue subiendo de tono mientras el grupo, unas seis personas en ese momento, subían todos juntos los escalones del puente peatonal. Hubo empujones, ocurrió el robo, y cuando todo parecía estar por terminar un séptimo actor apareció en escena y le pegó a Agustín con una madera, dejándolo inconsciente. El herido fue trasladado al Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, donde horas después murió, dijeron las fuentes policiales.
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Otra versión del mismo hecho
Pero este mismo martes surgió otra versión, también de fuentes policiales, que indicó que "un grupo de personas que estaba en una plaza de Temperley tomando bebidas alcohólicas decidió retirarse del lugar y atravesó al puente ferroviario".
Desde arriba, un muchacho "orinó a otro grupo que estaba debajo del puente y que no tenía nada que ver con el que él integraba". Entonces los agredidos subieron y se armó una pelea a raíz de la cual el joven cayó por las escaleras, lo que al final le provocó la muerte.
Por el crimen hay dos hombres detenidos, ambos reconocidos por los compañeros de la víctima que se los cruzaron en la comisaría. Esto sucedió porque la Policía hizo declarar a varios "trapitos" de la zona como testigos, resultando que dos de ellos fueron reconocidos por los asaltados como sus atacantes. Se trata de dos hombres de 29 y 30 años respectivamente.


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