Hace unos años, la ola de robos de ruedas de auxilio fue tanta que creció la competencia; tanto que un importante diario publicó un informe detallado explicando paso a paso cómo sustraer el repuesto en esos vehículos. El insólito Manual para Cacos se publicó como recuadro de un informe periodístico titulado: "A los ladrones les conviene más robar las ruedas que los autos". En definitiva la palabra "caco" significa: ladrón, ratero, que roba con habilidad y sin violencia.
Hoy, frente a los escandalosos hechos delictivos, bastaría con recordar una frase que resume la impunidad con que se manejan los delincuentes de guantes blancos: "Hay que robar con el manual", aunque a la luz de los últimos resultados (Lázaro Báez, José López, el abogado Jorge Chueco e Ibar Pérez Corradi) ya estarían trabajando en un libro gordo sobre nuevos argumentos para defenderse; algo así como justificaciones para salir de apuro. Hasta el momento la más llamativa resultó la esgrimida por "Lopecito" o "Josesito", como le decían al exsecretario de Obras Pública, que se olvidó de todo. Pasó de un estado exultante intentando desprenderse del botín, a convertirse en un Robin Hood moderno, gritando que le querían robar, lo que el había robado para el convento. Al final no se acuerda ni el nombre y seguramente reflexiona sobre qué le conviene más, a la espera de que la Justicia se expida sobre el cruce de llamadas de los dos celulares claves encontrados en su auto. El abogado Jorge Chueco, capturado como un zombie en la fronteriza ciudad de Embarcación transcurría su existencia en la disyuntiva del suicidio o seguir tirando pistas falsas. Hoy salió de la cartelera, al igual que Ricardo Jaime que sigue siendo un dandy, porque reconoció dádivas y fue el primer arrepentido.
Nada mejor que aquella frase de "Lula" en 1988: "Cuando un pobre roba, va a la cárcel, pero cuando un rico roba, se convierte en ministro", o en secretario. Mejor dicho se convertía.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora