La transición en Rosario de Lerma, luego de décadas de hegemonía de Sergio "Topo" Ramos, es traumática. El intendente electo Ignacio Jarsún espera lo peor. Ayer dijo a El Tribuno que " por el desfase financiero no se podrá pagar el aguinaldo a los trabajadores".
Ayer mismo, la concejal Edith de Pauli ratificó ante la Fiscalía de Delitos Económicos Complejos la denuncia contra la presidenta del Concejo Deliberante, Nora Yapura, y contra el propio Ramos, por "malversación de fondos públicos y abuso de autoridad".
Junto con su colega Sandra Guaymás, aseguró que "nadie conoce los números reales del municipio". La denuncia exige que se esclarezca el destino de cerca de 700 mil pesos del presupuesto municipal sobre los que no hubo rendición de cuentas y se sospecha que fueron aplicados a la campaña. El Concejo rosarino deliberará hoy con un clima enrarecido, entre otras cosas, por el temor de que el oficialismo pretenda destruir algún archivo.
Ignacio Jarsún, por su parte, señaló la "imperiosa necesidad" de recibir un pronto auxilio financiero de la Provincia porque "no estamos seguros cuál es la verdadera situación financiera de la comuna que voy a heredar. Me temo que nos vamos a encontrar con algunas sorpresas. Realmente tendremos un inicio complicado de gestión". Ramos aseguró que la planta de trabajadores se ha ido reduciendo.
Los gremios, en cambio, le dicen a Jarsún que blanquearon a muchos empleados.
De Pauli y Guaymás, por su parte, narraron que el Concejo tiene más de 40 empleados, pero que ellas solo conocen a 18. "De los otros 22, solo sabemos, por Ramos, que cobran sueldo".

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