En una época fue sinónimo de Partido Comunista, más tarde identificamos a la Computadora Personal y hoy pensamos en "PC" como Políticamente Correcto. Expresión que, según señala, entre otros, Umberto Eco, comenzó a ser usada por la izquierda norteamericana a mediados del siglo pasado (justificando, precisamente las directrices del PC, la ortodoxia) y que, en estas décadas, ha ido evolucionando hacia una especie de moderna "Inquisición" del lenguaje utilizada tanto por zurdos como fachos. Esta policía del lenguaje que se arrogan los politicorrectólogos rápidamente nos hace acordar al Gran Hermano, (el de Orwell, el de la Habitación 101, no el de la tele), a la Policía del Pensamiento y a la Neolengua (adaptación del idioma para transformarlo con fines represivos, basada en el principio de que, lo que no forma parte de la lengua no puede ser pensado).
El gobierno K fue una parodia de esa parodia, con su "Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento" a cargo del seudo filósofo Ricardo Forster (el D''Elía de los pensadores K; aquel que dijo que la muerte del fiscal Nisman había sido "para arruinarle el verano a los argentinos"). En el mismo camino tuvieron el intento de reescribir una nueva Historia Oficial de la mano del siempre ubicuo Pacho O"Donnell, hombre de sucesivas lealtades.
Por último, pero no menos importante, durante dos lustros nuestra CEFK nos atosigó (otra ex: Isabelita dixit) con el lenguaje autodenominado "no sexista", llevado al absurdo de los "todos y todas" y "estudiantes y estudiantas".
Ha pasado desapercibido que Cristina, desde que se alejó del poder, imperceptiblemente abandonó ese lenguaje asexuado. Inclusive en su desopilante carta a Macri, plagada de falacias ad-hominen (ataca a Macri, al padre, al espíritu santo; pero no intenta justificar el money que fue a parar a la madre cooperativa), habla de argentinos, legisladores, dirigentes; olvidándose de las argentinas, legisladoras, dirigentas.
Lo notable es que, según la carta, la vieja perdón: la madre vive en la misma casa desde hace 50 años a. del ch. (antes del choreo) y subraya CFK ­cómo vive! la pobre. ­Cristinita! Si tenés reconocidos un montón de palos verdes y decenas de propiedades ¿no podías tirarle unos huesitos a Ofelia? Nos venimos a enterar: que además del denostado abuelo, ella también era, ­amarreta!
La misiva también es graciosa, le imputa a Macri el pertenecer a un gobierno de ricos; claro, a diferencia del gobierno K, donde los exfuncionarios pueden demostrar que cuando entraron a la Casa Robada no tenían un sope partido por la mitad.
¿Se fijó? Si a la "década ganada" se le suprimen las sílabas impares (1, 3 y 5) queda una palabra políticamente incorrecta, pero históricamente justificada.
PC para todos (y todas)
Pero el fenómeno del lenguaje políticamente correcto no es un problema de un gobierno determinado, ni de un país en especial. Se extiende a lo largo y a lo ancho del planeta y somos nosotros mismos que tenemos una irrefrenable adicción en tratar de agradar a los demás: es el "quererquedarbienísmo".
Por eso podemos hablar normalmente del "culo de la botella" o de las "conchas marinas", y aunque usamos estas palabras cotidianamente en su otra clara acepción, nos horrorizamos si en un medio gráfico o en la televisión se las utiliza con ese sentido más popular.
Es un intento totalmente hipócrita de no llamar las cosas por su verdadero nombre sino a través de hipérboles o eufemismos, muchas veces para no herir susceptibilidades. El absurdo llega a tal grado que, en los últimos años los libros y programas de estudio norteamericanos vienen con "advertencias gatillo" trigger warnings, en inglés, un concepto originado en Internet para advertir a las personas con trastorno de estrés postraumático -veteranos de guerra, sobrevivientes de abuso infantil y otros- sobre los contenidos que podrían "activar" un fantasma psicológico del pasado.
Cosa de animales
En estos días es PC fashion, felicitar a los legisladores por la prohibición de las carreras de galgos. Es políticamente incorrecto estar en contra. El coro de aplaudidores no advirtió que se pena a quienes violen esa prohibición con la mitad de la pena que corresponde a quien asesina una persona. Los humanos están devaluados. En el territorio porteño viven unos 430.000 perros y unos 250.000 gatos domesticados; ¿no es, acaso, más criminal tener confinados en escasos metros cuadrados a seres nacidos para disfrutar del aire y correr libremente? Por qué con el mismo criterio de los galgos ¿no se prohiben las carreras de caballos o las competencias de polo? ¿Por qué se permiten, entonces, la peleas de box, masculino y femenino? Los humanos están devaluados.
La prohibición promete dos caminos: 1. La clandestinidad o 2. La desaparición gradual de la raza galguna (o de sus cualidades corredoras), por falta de estímulo para su crianza.
­¿Será recordado como un genocidio perruno, por las futuras generaciones?!
Lo políticamente incorrecto rinde
Votar contra la paz en Colombia o por el "Brexit" parecía políticamente incorrecto. Pero triunfó. Eso no sería nada ante la aparición de la tromba Trump, ídolo máximo del incorrectismo político.
"Es el derrumbe de una época. Es el apocalipsis de la información, de la televisión, de los grandes diarios, de los periodistas (...). Esto es un 'vaffanculo' general", escribió en su blog el italiano Beppe Grillo, otro outsider de la política, al referirse al triunfo de Donald Trump.
El mordaz escritor norteamericano, Gore Vidal, había dicho: "Cincuenta por ciento de la gente no vota, y cincuenta por ciento no lee los periódicos. Espero que sea el mismo cincuenta por ciento".
Muchos creen que en la elección de Trump se produjo ese desencuentro planetario, pero lo cierto es que muchos, muchísimos de los supuestos agraviados por el millonario hotelero fueron sus votantes. Las mujeres a pesar de tener la oportunidad de llevar, por primera vez en la historia a una "compañera" hasta el "Salón Oval" votaron masivamente por quien las había fustigado y denigrado (¿síndrome de Estocolmo?). También era políticamente incorrecto ir en contra de los latinos, como lo hizo Trump, sin embargo tuvo un impensado apoyo de votantes de ese sector.
Para niñitos políticamente correctos
Vayamos educando a nuestros hijos con versiones PC de los horribles cuentos que escuchábamos en nuestra infancia.
El siguiente sería el final PC, modificado del original de la Caperucita Roja de Charles Perrault:
"Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.
— ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? inquirió Caperucita.
— El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.
— ¿Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo? prosiguió Caperucita. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora