Un niño hirió de gravedad a su padre policía con un revólver que manipulaba imprudentemente durante una celebración familiar. El niño que padece retraso madurativo jugaba con el arma de gran calibre y en un momento dado baleó por la espalda a su propio padre que, según versiones familiares, se hallaba sobre un cama.
Inmediatamente personal médico de tartagal y uniformados de la comisaría con jurisdicción en barrio San Antonio llegaron al lugar, donde varias personas intentaban asistir al herido.
La policía se dio con un cuadro desesperante: por un lado el policía gravemente herido, por el otro un niño lesionado por bala en una de sus manos y en medio de esta escena una versión familiar de los hechos que dejó perplejo a propios y extraños.
Fuentes policiales confirmaron que el arma es ilegal pero no trascendió la característica ni marca o modelo por cuestiones investigativas, sí se dijo que se trata de un revólver de gran calibre.
Lo cierto es que el efectivo recibió un disparo en la espalda que le afectó un pulmón y parte del hígado. En tanto la lesión del niño es menor en gravedad y no puso en riesgo su vida. En ese punto hay discrepancia de cómo se hirió el chico. Tanto el policía como su hijo, ambos fueron asistidos e internados en distintos hospitales de Tartagal.
El policía presta servicios y reside en la localidad de Salvador Mazza y tuvo que ser internado en una clínica de Tartagal luego de recibir el disparo ejecutado por su hijo de 11 años.
Según denunciaron los familiares, en su descargo penal, el niño manipulaba un arma ilegal que había en el domicilio donde se produjo el hecho de sangre, cuando toda la familia se encontraba celebrando una fiesta familiar en el barrio San Antonio en Tartagal.
El chico de 11 años presenta retraso madurativo y también resultó lesionado en su mano. Lo confuso del episodio es que el arma en cuestión no se trataría de la pistola reglamentaria que utiliza el sargento Manuel A, sino un revólver que, según la esposa del policía, estaba debajo de la almohada en la que dormía en la casa de su suegra cuando recibió el disparo; según la versión dada a los investigadores, el arma quedó en el domicilio cuando un desconocido ingresó con fines de robo y la perdió de entre sus prendas de vestir antes de huir del lugar. El hecho es materia de investigación mientras el efectivo policial permanece internado en delicado estado.
Según la versión de la Policía, el sargento M. A. presenta un disparo de un revólver, cuyo calibre no fue determinado, que le ingresó por la espalda baja e interesó el abdomen, lo que tuvo como consecuencia la rotura de vasos sanguíneos que a su vez le produjeron una hemorragia interna por lo que debió ser intervenido quirúrgicamente. Dada la gravedad de la lesión, el uniformado todavía no pudo declarar cómo sucedieron los hechos; fue su esposa, identificada como Rocío O., quien refirió que con su esposo y sus hijos se encontraban en el domicilio de su madre en el barrio San Antonio de Tartagal.
La mujer declaró que alrededor de las 15.30 del pasado 28 y mientras celebraban una fiesta familiar, escuchó un disparo de un arma de fuego que provenía de una habitación contigua. Cuando llegó encontró a su hijo de 11 años con un arma en la mano ensangrentada.
El chico la había tomado de abajo de la almohada donde su marido, el sargento A., dormía la siesta. El disparo le ingresó por la parte baja de la espalda el efectivo policial por lo que ambos fueron trasladados en ambulancia hasta una clínica.
Pero lo más extraño sobrevino luego cuando la mujer declaró que el arma que su hijo manipuló "se le cayó a un persona que un día antes ingresó a la vivienda de mi madre con intenciones de asaltarla.
Parece que una de las armas se le cayó por lo que mis familiares decidieron guardarla debajo de la almohada", explicó.
Con la versión de la mujer, las actuaciones pasaron a la Brigada de Investigaciones, según ordenó la jueza en turno, Sandra Sánchez, quien investiga por cuerda separada dos casos en uno.
Primeramente la posibilidad mecánica de los hechos denunciados y, por otro, el origen del arma y la posible comisión de otro delito encubierto.
"La versión es muy extraña porque la familia nunca había denunciado el supuesto asalto anterior, tampoco pusieron en conocimiento de la Policía que al supuesto delincuente se les cayó un arma. Lo único cierto es que el arma pudo haber sido utilizada en otros hechos y una vez que el sargento se reponga tendrá que dar su versión", manifestó una fuente policial consultada por este medio.

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