El incendio de una pequeña y humilde casita de madera, en Orán, se cobró la vida de un niño de solo un año, mientras que otro hermanito de tres logró ser salvado.
Ayer, alrededor de las 5.30, varios vecinos de la familia Figueroa, que vive en el barrio Abraham Balut, llamaron al 911 pidiendo ayuda para apagar el fuego que devoraba dos habitaciones de madera. La casita está ubicada sobre la calle Dorrego, entre Sebastián Cuenca y Pedro Ortiz de Zárate.
Cinco minutos después, un camión con 1.600 litros de agua y una cisterna con 11.000 litros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios llegaron al lugar para auxiliar a las víctimas y sofocar las llamas.
Según un testigo, cuando llegaron los bomberos, la abuela de los niños había logrado sacar del dormitorio al mayor de tres años, pero no pudo con el más pequeño.
Tampoco pudieron los rescatistas porque las llamas habían avanzado demasiado. Cuando lograron apagarlas, el pequeño ya había fallecido carbonizado.
Investigación
De la casilla apenas quedaron algunas maderas en pie. "La pérdida material fue total", dijo una fuente policial, ya cerca del mediodía.
Para entonces, peritos de la fuerza rastreaban entre las cenizas y objetos quemados para determinar qué originó el voraz incendio.
En el momento del siniestro, los niños estaban solos en su casa, según la gente que a esa hora de la madrugada salió a ver lo que sucedía.
"Una versión que dieron los vecinos apenas llegaron los bomberos y la policía es que la madre habría salido a bailar y por eso los chicos estaban solos con la abuela", indicó otra fuente extraoficialmente. Nada dijeron del padre.
"Fue impresionante el incendio, no solo porque en minutos avanzó sobre prácticamente toda la casa, sino porque si no actuábamos rápido para apagar el fuego existía el serio riesgo de que se quemaran las casas contiguas que también son de madera", indicó uno de los bomberos del cuerpo de voluntarios.

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