Ya que la necesidad de posicionar sutilmente la campaña política en la opinión pública está llegando al límite de lo abiertamente posible, pese al complicado escenario económico y social, es bueno insistir en el accionar de los partidos políticos y sus referentes con miras a las elecciones del año que viene, cuando se deben renovar las bancas del Parlamento y, para el caso de Salta, la mitad de la Legislatura y la totalidad de los concejos deliberantes.
Entre las indefiniciones internas del Partido Renovador de Salta, que por estas horas espera la decisión de la Justicia con competencia electoral para establecer quienes serán sus autoridades, y la soledad del Partido de la Victoria, huérfano tras la derrota kirchnerista, el PJ retoma la posición y rol de socio mayoritario dentro de la alianza que gobierna la provincia y que encabeza el gobernador Juan Manuel Urtubey.
Una medida cautelar interpuesta por un sector del PRS para evitar que Cristina Fiore asuma al frente del partido, tiene fecha de vencimiento en esta jornada, con lo cual, la funcional senadora por Salta podría quedar al frente de los renovadores, aunque las acciones de amparo deban resolverse aún en la cámara federal de apelaciones.
El PRS se ve en la urgencia de resolver primero sus problemas internos y luego establecer estrategias para conservar los espacios de poder.
Mientras tanto, en el Partido de la Victoria se imaginan un escenario más crítico, con la posibilidad de buscar la voluntad del electorado, pegados a un proyecto nacional, pero sin descuidar los espacios que deja abierto el presidente Mauricio Macri frente a las ampulosas apariciones de Cristina Kirchner cada vez que le toca defender, con tácticas mediáticas y judiciales, lo que no puede justificar tras su salida del poder.
Con todos estos elementos en juego el PJ se transforma nuevamente en la carta más fuerte del gobernador Urtubey, que necesita un triunfo legislativo contundente en las elecciones de 2017, para posicionarse en su carrera rumbo a la Casa Rosada.
Es en ese momento cuando todas las miradas apuntan al aparato del PJ, dominado desde hace tiempo por Manuel Santiago "El Indio" Godoy, a quien muchos pueden criticar desde los resultados electorales, pero a quien jamas podrán negar su habilidad interminable para mantenerse en el poder y reinventarse desde su misma sangre, con el posicionamiento que alcanzaron sus hijos no solo en la legislatura, sino en el seno mismo del Gobierno provincial.

Inmune a las críticas internas Godoy subestima los movimientos externos: la conformación de una línea política en la provincia encabezada por el presidente del concejo capitalino Ricardo Villada.

Godoy está al frente de la Comisión de Acción Política (CAP) un órgano extra poder que tiene facultades para tomar decisiones incluso por encima del propio Consejo Provincial del PJ, encabezado por Urtubey. Esta suerte de doble comando viene jugándole en contra en cada elección y a la vista están los resultados en la ciudad Capital, con una cosecha de votos cada vez menor.
Pese a ello Godoy, sobrevive y se reinventa en nuevos caminos de la política. En su futuro inmediato y en el contexto de una nueva renovación legislativa le aparecen tres vías: buscar su releección como diputado provincial; aspirar a ocupar un puesto en la lista de diputados nacionales o bien jubilarse como empleado de la Cámara de Diputados. De todas, la primera es la que le queda más a mano.
"Con Godoy, el peronismo en Salta es una melancolía que deambula en la nostalgia y que cosecha menos votos. No se puede, con ideas viejas, solucionar nuevos problemas ni persuadir a los jóvenes, más allá de lo que consiguió con sus hijos" afirman duramente desde las filas pejotistas.
Inmune a esas críticas Godoy observa el contexto sin mayores preocupaciones, aunque en su análisis subestime los movimientos externos: la conformación de una nueva línea política en la provincia encabezada por el presidente del Concejo capitalino Ricardo Villada.
¿Con quién va Villada? ¿Dentro de qué espacio? ¿Por qué y para qué? Son preguntas que por ahora no desvelan al inagotable Indio Godoy, pero la certera posibilidad de una competencia con una sólida línea política en capital y con apoyo en el orden nacional desde el macrismo o el massimo, amenazan con comenzar a quitarle el sueño.





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