Psicofármacos bajo los nombres comerciales de Clonazepan, Tranxilium y Rivotril le fueron incautados a un efectivo policial que cumplía funciones de custodia de los detenidos que se encuentran alojados en la comisaría 42 de Tartagal.
En el control, que se hizo el sábado último, un sargento que también custodiaba los calabozos intentó impedir insistentemente que le revisaran la mochila a su compañero, además de evidenciar un extremo nerviosismo. Él también quedó involucrado al quedar señalado como cómplice. Apenas hallaron los fármacos a ambos efectivos se les retuvo el arma y la credencial.
El caso fue un verdadero escándalo en la sede policial norteña, ya que puso nombre a uno de los ilícitos que se denuncian en los centros de detención: la venta de drogas y psicofármacos a los detenidos por parte de cuarteleros y guardiacárceles.
"Carlos", suspendido
El policía que tenía las pastillas, cuya identidad no trascendió pero que respondería al nombre de Carlos, fue separado preventivamente de su cargo, al igual que el sargento que intentó evitar la requisa de la mochila.
Las actuaciones realizadas en la dependencia fueron giradas a la Fiscalía de turno para que se determine no solo el grado de responsabilidad de ambos efectivos sino también si hay otros cómplices.
Un dato fundamental que buscará dilucidar la investigación judicial es conocer quién proveía los medicamentos a los policías que los vendía en la comisaría, ya que estas drogas solo pueden ser entregadas bajo receta médica archivada.
La investigación, según explicó el jefe de la Unidad Regional N§ 4 con asiento en Tartagal, comisario Juan Carlos Migues, había comenzado hacía varias semanas. "Días atrás hubo revueltas en la comisaría 42 con internos que estaban muy exaltados, lo que hizo sospechar que algunos podrían estar bajo efectos de psicofármacos. No es la única comisaría en la que hacemos requisas inclusive entre el personal policial; en el caso de Tartagal, al efectivo que tenía la función de custodiar a los internos se le encontraron en su poder estos psicofármacos. Cuando fue interrogado acerca de los motivos por los que tenía estos medicamentos no supo explicarlo", manifestó el jefe policial.
Migues precisó que "las personas que se encuentran alojadas en las comisarías y están bajo tratamiento médico no manejan ellos mismos los remedios que el médico les prescribe. Es la guardia de la dependencia desde donde se les administran estas drogas, por lo tanto no había razones para que el policía ni ningún otro efectivo tuviera ese tipo de medicamentos en su poder".
Migues agregó: "Se elaboró el respectivo sumario administrativo, el efectivo policial fue separado de su cargo y paralelamente se realizó la denuncia ante el fiscal en turno para que sea el agente fiscal quien disponga qué medidas investigativas se adoptarán en el caso". Aunque Migues aseguró que solo se encontró una decena de psicofármacos en poder del policía, fuentes de la misma fuerza precisaron que serían muchos más y de variadas presentaciones comerciales lo que se le secuestró.
Amplia investigación
"Esto fue producto de una investigación interna que hizo la Brigada, en base a sospechas que se tenían desde hacía un tiempo", remarcó ayer el ministro de Seguridad, Alejandro Cornejo D"Andrea.
El funcionario dijo: "Por el momento no tenemos datos firmes respecto de que haya casos similares en otras dependencias". No obstante, aseguró: "Estamos reforzando los sistemas de control internos de la Policía, en una fuerza que tiene 11.300 efectivos distribuidos en toda la provincia".
En la comisaría 42 existen dos calabozos donde actualmente están detenidas al menos 26 personas acusadas de distintos tipos de delitos.

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