El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) constató ayer su profunda fractura interna y tomó su decisión más difícil de las últimas décadas: hacer presidente a Mariano Rajoy en la segunda votación del debate de investidura.
El 58,6% del Comité Federal decidió dar un viraje político histórico frente al 40,5% y cambiar -tras un debate de cuatro horas- lo que su candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus principales dirigentes defendieron con firmeza durante más de un año.
Los 84 diputados socialistas en el Congreso deberán abstenerse en la investidura de Rajoy para desbloquear la excepcional situación institucional que sufre el país, como asegura la resolución aprobada y redactada por los principales barones y por dirigentes próximos a la dirección.
El PSOE sufre una dolorosa herida que ha partido a la formación en dos.
En primer lugar, a sus dirigentes, que se dividieron en dos bandos irreconciliables: el 58% a favor de la abstención y de la dirección actual y el 40%, con el "no" a Mariano Rajoy y al PP.
La abstención, además, abre una profunda brecha entre los cuadros socialistas y la militancia, que de forma abrumadora se ha manifestado a favor del "no" en cientos de asambleas celebradas en toda España. Públicamente lo denuncian los críticos. En privado también lo admiten los dirigentes próximos a la comisión gestora.
La abstención aprobada este ayer pondrá además de manifiesto que el Grupo Socialista no tiene unidad de voto.
La resolución es un "mandato imperativo", en palabras del presidente de la comisión gestora, Javier Fernández, que obliga a todos los diputados del Congreso. El PSOE descartó la llamada abstención técnica para que solo se abstengan 11 parlamentarios -el mínimo necesario para que Rajoy salga investido- y no se haga efectiva la ruptura de la unidad del grupo socialista. Lo hizo en la literalidad de la resolución aprobada y dentro del cónclave.
Sin embargo, la dureza de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y de la gestora, de momento no ha garantizado la unidad de voto. En primer lugar, el PSC (siete diputados en el Congreso) mantiene que convocará a su Consejo Nacional y que es muy probable que no se mueva del "no" a Rajoy.
Además, la independiente Margarita Robles y diputados como Pedro Sánchez -que no asistió ayer al Comité Federal- y varios de sus seguidores más fieles, como Susana Sumelzo, los dos diputados de Baleares Sofía Hernanz y Pere Joan Pons, u Odón Elorza, entre otros, podrían votar "no" a Rajoy apelando al voto en conciencia y a su compromiso con sus electores.
La presidenta de Baleares, Francina Armengol, el líder de los socialistas en Castilla y León, Luis Tudanca, y parlamentarios como Elorza reclamarán al grupo socialista el voto en conciencia, algo que la dirección del PSOE en el Congreso no está dispuesta a admitir, según fuentes socialistas.

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