Como aquel proverbio chino que declara "En tiempos de tensión, endulce el té". Como las palabras que la escritora chilena Isabel Allende pone en labios de Paulina del Valle, personaje fundamental de "Retrato en sepia": "Los dulces ayudan a pasar los malos tiempos". Así de simple y a la vez profundo es el mensaje de "Amar Cura, medicamentos para el corazón". La autora de este juego entre los términos "amargura" y "amar cura", Evelin Dragelj (27), es estudiante avanzada de Nutrición. Chaqueña, hace diez años vino a Salta para estudiar la licenciatura en Nutrición en la universidad pública. En 2015, cuando terminó de cursar la carrera (aún adeuda dos materias y la tesis), se incorporó al mercado de trabajo sin un norte definido. Insatisfecha, cambió de empleo varias veces porque nunca hubiera podido adivinar que el regalo que ideó para sorprender a una amiga se iba a transformar en una autoproducción muy coherente con sus convicciones. Evelin le obsequió a una persona muy querida un frasco al que colocó un mensajito: "Sobredosis de alegría con pastillitas" y tal fue el efecto logrado que desde hace seis meses envasa chicles, caramelos, pastillitas, gomitas varias, pastillas ácidas, confites, malvabiscos y confituras de chocolate en frascos con diferentes formas, a los que acompaña de una ingeniosa etiqueta. Las líneas, como los medicamentos, están desarrolladas de acuerdo con su "identidad" de agonistas farmacológicos, es decir, si producen o aumentan el efecto deseado; y antagonistas farmacológicos, o sea, si disminuyen o eliminan el efecto indeseado. Así, los hay de acción preventiva: "para que pachorra no te agarre", "antídoto para el mal humor", "previene la borrachera y la resaca mañanera". Además de grageas indicadas para ciertos momentos como "un día intenso", "para arrancar la semana", "soportar los lunes" y "para después de una noche loca". Unos elevan la autoestima: "masticables relajantes para gente guapa e inteligente", "para estar espléndida". Otros tienen actuación energizante: "píldora para desarrollar el emprendimiento", "levanta el ánimo y lo que sea necesario", "para crear ideas brillantes". Y en último lugar se ubican las sobredosis "de alegría", "de felicidad", "de sonrisas" y "de energía".
"No me tenía mucha fe, pero mis amigos me impulsaron. Hasta una amiga me prestó plata para arrancar. Yo pensaba: "Quién me va a comprar'', pero luego el boca a boca me fue trayendo más y más clientes", le contó a El Tribuno Evelin. Según los nutricionistas, el azúcar es fundamental para nutrir el sistema nervioso central, debido a que las neuronas se alimentan principalmente de glucosa. Además de su función energética estudios han demostrado que ciertas cantidades de esta sustancia, como dos cucharadas y media, calman la ansiedad y la tensión. De acuerdo con otra investigación, la leche materna es uno de los pocos alimentos de origen animal ricos en azúcar. Este detalle resulta significativo porque es el primer alimento del recién nacido, por lo que el ser humano desde bebé asocia el comer con el placer y el cariño. No es eventual, entonces, que los productos de Amar Cura sean muy buscados para subsanar corazones ofendidos y acariciar almas penantes. "Más que nada me los piden para reconciliaciones, porque salen perdonados. Amar Cura conmueve y suma puntos", ríe Evelin con un guiño pícaro hacia los enamorados, porque confiesa que al desarrollar cualquier producto tiene en mente a los que se aman, en sus pequeños desentendidos y sus riñas sin consecuencias. Justamente ahora se prepara para su primera temporada del Día de los Enamorados. En tonos rosa y rojo y en frascos que emulan un corazón está acondicionando productos que irán en un botiquín y un kit especiales para la fecha. Por el momento compra las golosinas en un mayorista pero proyecta desarrollar una línea de dulces propia, además de caramelos sin azúcar y granola. También planea viajar por otras provincias para traer productos que en Salta no se comercialicen.
El pequeño gesto de un producto de Amar Cura se parece a aquella rosa solitaria con una tarjeta, a ese desayuno sorpresa o ese mensaje dibujado en una servilleta... un pormenor que se basta a sí mismo para denotar rasgos de cortesía y afectividad. "Pienso que con un gesto uno puede cambiarle el día a alguien. La gente después me escribe contándome sobre la reacción de las personas a las que les regalaron algo y eso para mí es lo mejor. No se trata de cualquier comercio o de cualquier comprador, sino de gente que quiere alegrar a los demás y con ello provoca un efecto contagio", definió Evelin.

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