El hombre sostiene un pedazo de adobe entre sus manos como imaginando una multiplicación milagrosa; es todo lo que quedó de la histórica iglesia. Aún perdura en su memoria aquel suceso de octubre de 2015 cuando la tierra se puso a temblar y dejó a medio pueblo en ruinas.
En El Galpón, a 45 kilómetros de Metán, los recuerdos de la tragedia vuelven a trancazos con imágenes como el lugar vacío del templo destruido. Sólo un pedazo de suelo estéril.
Pero él se coloca en un rincón del terreno y proyecta en su mirada las imágenes digitales de lo que será la nueva iglesia que hace pocos días comenzó a construirse. El padre Eduardo Florencio Pastrana es el párroco de El Galpón. Tiene 43 años, nació en la finca El Carmen en el departamento La Viña, el 27 de octubre de 1973.
Es un hombre de Dios pero jamás pensó que iba a vivir esos terribles momentos junto a los pobladores. Sin duda, lo que más afectó a los vecinos fue la destrucción del templo donde muchos fueron bautizados y contrajeron matrimonio.
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<div>Estado actual del edificio parroquial, semidemolido y sin posibilidades de restauración.</div><div><br></div>
Estado actual del edificio parroquial, semidemolido y sin posibilidades de restauración.


En noviembre de 2016 se terminó de demoler lo que quedaba de la parroquia San Francisco Solano que fue afectada por el temblor que sacudió a la localidad el 17 de octubre de 2015. Esto marcó un antes y un después en la localidad y dejó cientos de historias de esfuerzo y perseverancia ante lo impredecible de la naturaleza.
"En estos lugares nadie está preparado para vivir un fenómeno natural de estas características. Todo esto trajo consecuencias en la gente más allá de lo que significa la destrucción", dijo el padre Pastrana a El Tribuno.
Los primeros días de noviembre de 2016 se terminó de demoler la parroquia, luego de varias polémicas, la intervención de la justicia y hasta protestas con campanazos.
"Enfrentar todo esto ha sido doloroso por todo lo que ocurrió. Hubo opiniones distintas que aparecieron y que fragmentaron a la comunidad, pero puedo asegurar que la mayoría siempre estuvo a favor de la construcción de un templo nuevo, seguro y más amplio", reflexionó el sacerdote.
La parroquia terminó de demolerse a más de un año de ocurrido el temblor.
Además del recurso de amparo de un grupo de vecinos que trató de evitarla hubo otros inconvenientes como la falta de recursos para afrontarla.
“Siempre me he manejado apoyado en la convicción de que Dios está en todo esto. Por eso me he mantenido con tranquilidad y serenidad. Es la voluntad de Dios que se haya llegado a esta oportunidad de tener un templo nuevo y bienvenido sea”, dijo Eduardo Pastrana, el cura sin templo.
Debido a esto las misas de lunes a viernes se rezan en un salón de doña Lita de Madariaga y los sábados a las 20 y domingos a las 8 en el patio del colegio San Francisco Solano. Mientras que la misa central de los domingos a las 20 son en el predio del Divino Niño, en el barrio Villa María.
En los primeros días de diciembre de 2016 el padre Eduardo dijo que estaba todo listo para iniciar la construcción del nuevo templo y fue así. “Se están llevando adelante los pasos previos para tener todo en orden. Los planos están aprobados, se están comprando los materiales, se pidió el presupuesto a los albañiles y se está gestionando el permiso municipal”, detalló el sacerdote. Las obras comenzaron en la tercera semana de diciembre pasado.
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“La principal protagonista de toda obra de la Iglesia es la divina providencia. El Papa Francisco dio un aporte para iniciar la construcción. Además hay una institución eclesial a nivel mundial que también aportó y se elevó un pedido a Adveniat que es alemana y se tocaron varias puertas. El Gobierno de la provincia colaboró en la demolición”, detalló Pastrana.
El sacerdote dijo que todo esto va a motivar para que la comunidad se ponga en marcha y trabajen juntos para aportar en la obra. “Hay muchos galponenses que están fuera de la provincia y en el exterior y que están pendientes y predispuestos a ayudarnos. Van a haber varias iniciativas para recaudar fondos. No tengo dudas que se va a generar el espíritu de solidaridad, con entusiasmo y alegría, lo que nos permitirá plasmar todas las iniciativas para recaudar fondos. El aporte de la comunidad es muy importante para que pueblo sienta al templo como propio. Yo confío en el pueblo, en su solidaridad, en el amor a San Francisco Solano, que son los elementos que van a llevar a unirnos para concretar este anhelo”, señaló.

El recuerdo del horror

En la mañana del 17 de octubre de 2015, en pocos segundos un sismo de 5,9 grados en la escala de Richter provocó caos y horror en la zona.
Hubo casas y comercios destruidos, daños en la escuela Magdalena Güemes de Tejada y en la parroquia San Francisco Solano. Además de la caída de paredes y muchos agrietamientos de inmuebles. El sector más afectado fue el del centro del pueblo.
Los peores momentos se vivieron en una vieja casona ubicada en la avenida Eva Perón 280, frente a la terminal de ómnibus.
Lamentablemente allí falleció doña Alberta Flores, una docente de 94 años muy conocida en el pueblo, que se jubiló como directora de la escuela de la Población de Ortega.
A más de un año del temblor continúa la reconstrucción de la localidad que busca ponerse de pie. El 17 de octubre pasado, a un año del sismo, con una procesión se recordaron esos terribles momentos. El pueblo sacó la imagen de San Francisco Solano que recorrió las calles para implorar protección.

Un recurso de amparo

El juez de Garantías 1 de Metán, Mario Teseyra, resolvió en junio de 2016 rechazar la acción de amparo colectivo interpuesto por diez vecinos de la localidad que solicitaban la conservación del histórico edificio, cuya estructura fue afectada por el fuerte temblor.
En la resolución, el magistrado dejó sin efecto la medida cautelar solicitada por los amparistas, a la que había hecho lugar, para que se detengan, en forma provisoria, los trabajos de demolición que se estaban llevando adelante.
El amparo para que se conserve la parroquia fue interpuesto por los vecinos galponenses Marcelo Giménez, Julio Modesti, Eduardo Joaquín Caillou, Lucia Barrientos, Horacio Thomas, Inés Guaymás, Luis Carán, Leonardo Clérico, Favio Barquez y Martha Pérez, con el patrocinio de las abogadas Cristina Pérez y Mariana Cendoya.
Fue en contra del Arzobispado de la provincia de Salta, la Municipalidad y el Concejo Deliberante de El Galpón, debido a que las autoridades de la localidad del departamento de Metán autorizaron, a través de una ordenanza, los trabajos de demolición para que se proceda a la construcción de un nuevo templo, mediante un proyecto impulsado por el propio arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello.

Los fundamentos

“Más allá del proceder adecuado al derecho por parte de los poderes que intervienen en la sanción de la ordenanza, el contenido de la misma no vulnera garantías fundamentales”, dijo el juez Teseyra en la resolución.
El magistrado destacó que: “Nos encontramos con un edificio en avanzado estado de demolición, con dos intervenciones en el mismo, una en 1930 en donde se reforma la construcción original, que data de 1872 y otra de 1960 en donde se reforma el altar y el presbiterio, por lo que de la construcción original solo se cuenta con un menor porcentaje. Pero tampoco podemos negar la sensibilidad de los feligreses al lugar y su conservación. Aún así entendemos que la situación en la que se encuentra el inmueble al día de la fecha, no genera motivo de resguardo alguno.
Sin perjuicio de los informes técnicos elaborados por los Ing. García y Cambronero (fs. 276/279), los que concluyen que se puede recuperar parcialmente el edificio a fin de permitir la ejecución del nuevo proyecto del templo sin que la comunidad pierda un lugar para el culto, para finalmente demoler el edificio afectado con la recuperación de elementos como el coro y aberturas para su reciclado y uso en la nueva obra”, señaló el magistrado en el fallo.

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