Un nuevo terremoto, más fuerte aún que los del pasado jueves, se ha sentido en el centro de Italia. A las 7.41 y durante varios segundos, el seísmo ha hecho temblar las casas del centro de Roma y de ciudades tan distantes como Florencia o Nápoles. Los medios italianos, que sitúan el epicentro entre Perugia y Macerata, hablan de una magnitud de 6,5, aunque Reuters, citando al U.S. Geological Survey, lo cifraba en 7,1. El metro de Roma ha sido cerrado hasta verificar posibles daños. Se siguen produciendo réplicas de menor intensidad. No se tiene noticia de víctimas mortales, aunque sí hay heridos que ya están siendo evacuados a los hospitales y daños en edificios.
Según Protección Civil de la región de Las Marcas, hay derrumbes por todos lados y la magnífica basílica de San Benedicto, en Norcia, se habría venido abajo en su integridad. Tres días antes, otros dos seísmos, uno de magnitud 5,4 y otro de 6,2. sacudieron la provincia de Macerata, en la región de Las Marcas.
Ya van llegando testimonios de las zonas más afectadas por el terremoto. El alcalde de Ussita (provincia de Macerata, región de Las Marcas), Marco Rinaldi, ha explicado al diario La Repubblica: "Se ha derrumbado todo, veo columnas de humo, es un desastre. Yo estaba durmiendo en el coche, he visto el infierno". Por su parte, el primer edil de la vecina localidad de Castelsantangelo, Mauro Falcunni, ha añadido: "Yo estoy en Fano, donde vivo, pero me dicen que hay derrumbes, que es un desastre. Se ha abierto la tierra, hay humo, un desastre".
Como advierten los medios italianos, si la magnitud superior a 6.1 se confirmase, supondría que el terremoto de esta mañana ha sido más intenso que la secuencia sísmica que se inició a las 3.36 del pasado 24 de agosto y que destruyó Amatrice. Aquel seísmo provocó la muerte de 297 personas en las localidades de Amatrice, Accumoli y Arquata del Tronto, también en el centro de Italia.

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