Que los créditos hipotecarios y la inflación no son compatibles es algo que en países como Argentina se sabe hace rato. Cuando hay inflación, y la misma se computa en la tasa de interés de las cuotas hipotecarias, se vuelve prácticamente imposible acceder a un crédito hipotecario para adquirir una vivienda.
Tener un mercado inmobiliario activo, potenciado por créditos hipotecarios, es una situación en la que todos ganan: el constructor, el dueño del inmueble, el comprador y su familia, el banco que otorga el crédito y todo el sector de la construcción. Se genera trabajo y se motoriza la economía, logrando una mejora socioeconómica importante. Más cuando hay un déficit habitacional tan grande como el actual y al que la provincia de Salta no escapa.
Con la idea de buscar una solución que facilite el acceso al crédito hipotecario y potencie el sector de la construcción, el BCRA ha creado las UVI (unidades de vivienda), que se referencian en el mercado chileno y el uruguayo, donde su operatividad ha sido comprobada con éxito.
Consiste en definir la unidad de vivienda con un determinado valor (el inicial es de $14,5, que es la milésima parte del costo de construcción simple calculado para varias localidades incluye Salta).
A partir de ahí, una persona se endeuda en UVI (le dan los pesos pero calculados en UVI) para adquirir un inmueble y luego va cancelando su préstamo en unidades de UVI (multiplicadas por el costo a ese momento de la UVI). Por ejemplo piden prestado 1.000 UVI, lo que significa que le dan $14.503. Cuando devuelva, deberá devolver las 1.000 UVI por el precio que tengan en ese momento las UVI. Si luego de un año el valor es $15, deberá devolver $15.000 (que son las 1.000 UVI multiplicadas por los $15 que valen ahora las UVI. Eso más una tasa de interés (del 5% aproximado)
El BCRA publicará periódicamente el valor en pesos de la UVI. Las UVI se ajustan por CER (Coeficiente de estabilización de referencia). De esta forma cuando una persona saca un crédito hipotecario, la inflación se encuentra contemplada en la UVI y no en la tasa de interés.
Lo bueno del sistema es que uno no paga en la tasa de interés la inflación, sino que cuando hay inflación, la misma actualiza el valor del préstamo remanente en la UVI. O sea, la UVI va a ser más cara (las que faltan pagar), pero se parte de la premisa de que al deudor periódicamente se le actualiza el salario también, por lo que podrá hacer frente a la suba por CER de la UVI.
Con esto se logra bajar drásticamente la tasa de interés de créditos hipotecarios desde los niveles actuales (24% al 30%) a niveles del 5%. Es un paso importante y en la línea correcta la creación e implementación de las UVI para el mercado hipotecario argentino. No quita que todavía hay que combatir la inflación hasta llevarla a niveles normales (un dígito) para que esta metodología tenga el éxito que se espera de ella.

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