Según la investigación realizada por el periodista Diego Granda y el documentarista Alejandro Rueda Bernal, bajo la producción y realización de Al Jazeera, en la frontera norte con Bolivia existen bandas que se encargan de adulterar documentos para el ingreso irregular de menores de edad al territorio argentino, presuntamente ligado a redes de explotación laboral moderna. "La extensa frontera entre Bolivia y Argentina es atravesada por miles de personas a diario. La mayoría pasan por pasos autorizados y con papeles apropiados, pero algunos, inevitablemente, prefieren rutas silenciosas y no oficiales a través de los ríos secos y a lo largo de polvorientas y olvidadas rutas", afirma la cadena internacional.
"Puede parecer inofensivo, -continúa- si se piensa en un poco de contrabando libre de aranceles, o una migración más económica de gente con bajos recursos, pero la realidad enmascara un comercio más oscuro que tiene que ver con seres humanos, muchas veces niños, que son traficados por la frontera, de un país a otro, para ser explotados", advierte.
El capítulo forma parte de una serie de seis investigaciones en países latinoamericanos, en la que se abordó la guerra contra el crimen organizado en México; la mafia de las cirugías plásticas en Colombia; los sicarios maras de El Salvador; los aparentes abusos sexuales de parte de integrantes del Sodalicio de la Vida Cristiana, en Perú; y las denuncias sobre esclavitud moderna en talleres textiles de San Pablo, Brasil, próximo a estrenarse.
Embed
El episodio que hizo foco en el país, denominado "Argentina: Cross-Border Trafficking", partió de una investigación realizada por el proyecto "La Otra Trama" el Foro de Periodismo Argentin o (FOPEA) y publicada originalmente en La Nación, "Los Invisibles de La Quiaca", en la que se denunció una serie de irregularidades del paso fronterizo con mayor volumen migratorio del noroeste argentino.
A partir de la repercusión de la investigación, el periodista junto a un grupo de producción volvieron al lugar y documentaron el ofrecimiento de documentos adulterados para eludir controles migratorios, con aparentes connivencias con los órganos de control, y relataron dos historias de jóvenes que sufrieron engaños para cruzar la frontera sin dejar registros: una es la de Gilda, una joven boliviana que denuncia haber sido vendida a los once años de edad, posteriormente explotada en un taller textil porteño; y la otra es la de una argentina llamada Antonella, invitada con engaños a trabajar en la Villa Imperial de Potosí, Bolivia.
Embed
Embed

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia


Nely Soto
Nely Soto · Hace 25 días

EL QUE DIGA QUE ES MENTIRA DEBE ESTAR SABIENDO ALGO DEL TEMA EN EL AÑO 98 VINIENDO DE SALTA EN UN MICRO A MZA, VENIA UNA SRA QUE LO HACÍA DEL NORTE Y ME CONTABA QUE NUNCA CRUZARIA NINGUNA FRONTERA PORQUE A SU AMIGA QUE IBA A COMPRAR ROPA PARA VENDER A BOLIVIA LE ROBARON A SU NIÑA DE 5 AÑOS EN YACUIBA GRITO PIDIO AYUDA Y LOS MILICOS MIRABAN PARA OTRO LADO, SIEMPRE VIAJABA A BUSCARLA NO SE MÁS PERO ES MUY TRISTE QUE LOS HUMANOS DELINCAN CON NIÑOS PARA SATISFACER SUS DELIRIOS .-

Rodolfo  Elias
Rodolfo Elias · Hace 26 días

Soy argentino, una noche volvía de visitar Tarija y al pasar por migraciones noté a un individuo apuntando con el celular a mi mujer, cuando lo miré cambio de dirección el aparato haciéndose el tarado, al mismo tiempo había un tipo adelante nuestro, cuando le tocó el turno para ser atendido se fue, nos tocó a nosotros y el personal de migraciones de sexo femenino nos manifestó que estaban sin sistema, nos dijo que dejemos los comprobantes que te hacen cuando vas de ida, dejamos los comprobantes y salimos con destino a la ciudad de Orán, en ningún lado quedó asentado que pasamos por migraciones, nadie nos controló nada, ni el auto, nada, al salir de las oficinas de migraciones observé al tipo que estaba adelante en la fila subir a una Toyota hilux apurado, subimos a nuestro auto con mi mujer destino a Orán y a los pocos km observamos a la camioneta venir a toda velocidad, trató de encerrarnos, en ese momento acelere mi automóvil, hasta llegar a una velocidad de 190 km por hora, irresponsable de mi parte, pero la Toyota seguía detrás nuestro intentando intimidarme, no dejé que me sobrepase, eran las 22:30 de la noche, al llegar a la última curva desde donde se puede observar el control de gendarmeria la Toyota bajó la marcha, bajó las luces y dio la vuelta y se volvió, llegué exaltado al control y al comunicarle al gendarme la situación me miró y no dijo nada, me solicitó que siguiera mi camino.... Esta experiencia me dejó intranquilo, nunca antes había pasado por una situación similar

CATARINA LAZARTE
CATARINA LAZARTE · Hace 26 días

ES EL COLMO QUE ESTA GENTE DE MIERDA SE HAGAN LAS VICTIMAS. PRIMERO QUE SE ROBAN A ARGENTINAS PARA BOLIVIA PORQUE SON LINDAS PARA TRATA. Y SEGUNDO QUE LOS MISMOS BOLIVIANOS SE TRAEN A OTROS BOLIVIANOS Y LOS EXPLOTA. ESO LO VEMOS SIEMPRE.SEAMOS REALISTAS.. LOS ARGENTINOS NO ROBAN BOLIVIANAS" PARA TRATA....CREO QUE YA ME EXPLIQUE.

juan carlos lopez
juan carlos lopez · Hace 26 días

Que noticia mas mentirosa, no existe en la frontera con los sucios bolitas, ningun trafico de personas, VIENEN TODOS LOS DIAS A PALADAS Y SOLOS, no traen documentos falsos, NADIE LOS CONTROLA, son unos paracitos que traen sus sucias presencias y sus pestes, son narcos, evasores de cuanto impuestos existan, vividores, copan todos los hospitales, centros de salud, etc, cruzan con las siete polleras y ojotas de cubierta de autos, despues los ves con jeans y calzan adidas truchas, teñidas y se creen empresarias del mote, Creo que esa cadena de televicion debe ser boliviana, o tienen que hacer una mejor investigacion e informar la verdad, de como estos sucios bolivianos nos invaden y se quedan con parte de nuestros recursos en forma gratuita,

enrique alcala
enrique alcala · Hace 26 días

Nada raro de estos sucios bolivianos, los hospitales la atención es solo para esta plaga, cobran todos los planes sociales, no pagan el mas mínimo impuesto, trafican personas y los gobernadores siempre asistiendo.


Se está leyendo ahora