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Una ciudad chica dividida por tres, pero unidas por la pasión
A diferencia del inicio de competencia en Tecnópolis, el año pasado, Asunción de Paraguay montó tres sedes diferentes con el fin de que ningún paraguayo se pierda la primera visita del Rally Dakar por su país.
Las verificaciones técnicas e informaciones en general para pilotos, equipos y prensa, fueron durante el 30 y 31 de diciembre y mañana del 1 en la sede de la Conmebol. La exhibición de los vehículos participantes, en cambio, fue en la Fuerza Aérea paraguaya, mientras que la rampa fue instalada en el centro de la ciudad, frente a la costanera y delante de Casa de Gobierno.
Los ciudadanos paraguayos esperaron por años la presencia de la carrera más difícil del mundo y la agonía valió la pena para los fanáticos, porque pese a llevarse a cabo un tramo corto de la 39 edición del Dakar, no solo en Asunción se disfruta, sino que además en otras localidades como la de Luque, situada cerca al predio de la Conmebol.
Banderas, gorras, remeras y muchas calcomanías se exparcieron por toda Asunción. Muchos paraguayos, por no decir todos, están expectantes. El fanatismo es similar a lo que ocurrirá días más tarde en Bolivia, donde la gente se desespera por saludar a cualquier competidor. En Argentina, en cambio, el Dakar ya es tomado como propio y si bien la pasión se mantiene, no hay tanta euforia como en los otros dos países.
La explicación puede ser lógica: nuestras tierras fueron las únicas que jamás abandonaron al Dakar desde su llegada en 2009 y cada enero es un paso obligado de la competencia que se inició en Africa.
En Paraguay, los diarios, los canales de televisión, las radios y los portales de la web hablan más del Dakar que del resumen de un año que se fue o del pronóstico del que vendrá.

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