Una ciudad llamada "La Linda"

Armando Frezze

Una ciudad llamada "La Linda"

En un mes y medio Miguel Ángel Isa abandonará su cargo de intendente capitalino, dejando importantes problemas sin resolver. Algunos fueron heredados, otros nacidos durante su gestión y otros creados innecesariamente por él mismo. Para todos tuvo promesas, pero ninguna solución. Se olvidó de la Salta real para gobernar una Salta imaginaria y verbal, cuyo ícono fue a buscar a Nueva York en el estudio del Arq. Cesar Pelli.
Una enumeración incompleta de esos problemas resultará, no obstante, suficientemente ilustrativa.
Vendedores ambulantes y carreros fue un tema que todo intendente prometió resolver. Miguel Isa fue el que estuvo más tiempo en el cargo y tampoco le encontró solución, la cual consistía simplemente en hacer cumplir las ordenanzas vigentes, que era su deber según el Art. 35 de la Carta Municipal. Los propietarios de carros de tracción a sangre han sido siempre más fuertes que el intendente. La Ordenanza 14070/11 creó el Programa de Reemplazo de esos vehículos para erradicarlos en un plazo que otra ordenanza amplió por un año. De modo que en 2012 tendría que haber estado solucionado el tema. Hoy sin embargo todavía no lo está. Los altoparlantes que usan los carreros violentan la Ordenanza 5941, Protección del Medio Ambiente, sancionada hace más de 25 años. En junio de este año, el intendente seguía sin hacerla cumplir. Otro problema nunca solucionado fue el de los vendedores ambulantes. Los manteros siempre resultaban ganadores en las pulseadas con la intendencia, lo mismo que los carritos fruteros. En 2010 se decidió erradicarlos del microcentro; hoy siguen allí. Faltó voluntad política en el intendente, porque sus funcionarios reconocían conocer las "transgresiones sistemáticas" existentes (El Tribuno, 18/12/14) . Igual ocurrió con los vendedores del Parque San Martín.
Tránsito: hay que concederle al intendente saliente que llenó avenidas y autopistas con semáforos inteligentes y cámaras para fotomultas, pero se volvieron invisibles los inspectores que deberían controlar todo el resto de las infracciones. El número de personal de calle no aumentó suficientemente para manejar el insufrible y caótico escenario cotidiano. Con sólo retirar de circulación a los grandes camiones y los que realizan carga y descarga en horarios prohibidos sería suficiente para empezar a poner orden. Más desdibujada es para los vecinos la ausencia total de políticas públicas de tránsito en el corto y mediano plazo, las que nunca existieron ni para éste ni para otros problemas. En 2005 se creó, por una ordenanza hecha a pedido del intendente, una playa de transferencia de cargas municipal que nunca fue construida. La ordenanza le permitía, eventual pero no obligatoriamente, "concesionar la prestación de este servicio público".
En noviembre se cumplirá una década de inexistencia de dicha playa. Muchos muertos han producido los camiones en la ciudad para que recién el año pasado se anunciara la adjudicación de la obra cuyos primeros resultados, parciales, se verán en 2016.
Terminar de ensanchar las avenidas Sarmiento-Jujuy también fue una promesa materializada en el 2010 sólo en folletos, que decían que el intendente decidió que "el ensanchamiento de la Av. Jujuy era un proyecto impostergable" al inaugurar la cuadra que va desde calle Urquiza hasta Av. San Martín, la única ensanchada en doce años de gobierno, de modo que el "proyecto impostergable" se llevó adelante a razón de ocho metros por año. Se entretuvo en cambio, durante el bienio 2009/2010 con el tramo Alsina-12 de Octubre, reconvirtiéndolo en el antiguo boulevard que supo ser antaño.
A finales del 2008 se había autorizado la construcción de 63 torres en el macrocentro; hoy son un centenar, muchas en infracción a las normas vigentes. Ese número causó drásticas mermas en la calidad de servicios esenciales como agua corriente y cloacas, y el colapso de la vía pública del centro por exceso de vehículos. Isa, por decreto, creó la Comisión de Análisis de Situaciones Atípicas (CASA) para blanquear la falta de autorizaciones de factibilidad de servicios. Funcionarios del gabinete municipal reconocieron que no podían controlar el tema; "reconozco que no tenemos controlada toda la ciudad" expresó la secretaria del área (El Tribuno 5/1/13) En 2012 la Sociedad de Arquitectos de Salta se reunió con el departamento Ejecutivo para solicitar la creación de un Registro Público de Infracciones a la legislación municipal, identificando empresas y profesionales que quebrantaban disposiciones, esas infracciones motivaron la intervención de la justicia. Algunas obras lograron paralizarse por orden judicial.
En el tintero quedan infinidad de otras cuestiones: el intendente no logró en una década prohibir la pirotecnia, como lo hicieron otros municipios del país, pese a un petitorio de vecinos y ONGs avalado por 12.000 firmas. Se va sin haber concretado el cableado subterráneo, pese al peligro que representan los cables eléctricos aéreos. Asumirá nuevas funciones sin explicar por qué tuvo casi 700 personas trabajando por fuera del personal de planta durante años y sin haber apoyado al 70% de los vecinos que rechazaba el cambio de nombre de la Av. Virrey Toledo. Deja el cargo sin solucionar el problema del tratamiento de líquidos cloacales. Se va abandonando a su suerte los ocho pasos a nivel que hay en la ciudad sin autorización de la autoridad ferroviaria.
Se va sin dejar políticas públicas municipales, asignatura pendiente que deberá afrontar Gustavo Sáenz desde su primer día de gestión.

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