El hombre lo aclara de entrada: "Esto es una colonia de vacaciones para personas discapacitadas". Se trata de la institución que funciona en las instalaciones de la Secretaría de Deportes (Entre Ríos 1550), de la ciudad capital, de lunes a viernes, de 9.30 a 12.30. Tienen en promedio diario unos 63 niños que llegan para disfrutar de las propuestas de los profesores.
En realidad hay anotados casi 100 chicos pero que, por diferentes situaciones, no pueden asistir con regularidad.
La colonia trabaja con 12 docentes y ahí ya se diferencia de los otros grupos que trabajan, también en el Legado Güemes, con una menor cantidad de docentes por grupos.
Para ser más gráficos, los otros grupos trabajan coordinados por al menos dos profesores por grupo que los forman, ordenan y llevan el trabajo en equipo de los diferentes juegos y actividades lúdicas.
"Nuestra slogan es "Dame una oportunidad y te demostraré que puedo''", concluyó en su aclaración de presentación el coordinador de la colonia, Valentín Villalobos.
En un diálogo directo con El Tribuno contó sobre las particularidades de trabajar con chicos que, por sus características, necesitan una atención mucho más personalizada.
"A nuestra colonia asisten personas con discapacidades intelectuales, motoras, visuales y con parálisis cerebral. Están todos juntos, por lo que tenemos profesionales de diferentes disciplinas que integran su trabajo. Vamos construyendo nuestra práctica en el día a día, además de la experiencia con la que contamos los más grandes", aseguró Valentín.
En la colonia que coordina Valentín están los 12 docentes trabajando, todos a la vez, coordinadamente, en medio de lo que aparenta ser un caos general.
El Tribuno llegó a la hora de la pileta y estaban todos con las actividades en el agua: los docentes y los niños.
Para este grupo de chicos, que además presenta diferentes patologías, los cuidados son extremos, la dedicación constante y el compromiso de los docentes es evidente en las actividades propuestas.
"Nosotros tenemos en nuestro plantel a maestros para escuelas especiales, docentes de folclore, educación física e intentamos llevar a cabo un trabajo integrado entre todas las disciplinas", dijo el coordinador.
Entre todas las propuestas metodológicas de trabajo que tienen, destacaron la actividad que realizan todos los viernes, de 10 a 11, en donde se presentan a modo de síntesis todo lo realizado durante la semana.
Esas presentaciones son abiertas para toda la familia y a la comunidad toda que de a poco se está comenzando a animar a visitar.
En la jornada del viernes último se realizaron demostraciones de todo lo aprendido en las disciplinas de vóley y handball.
"Es una oportunidad para que todos vean los aprendizajes y las destrezas que van adquiriendo nuestros chicos. Es por eso que invitamos a los vecinos de nuestra comunidad para que se acerquen a disfrutar de los aprendizajes de los chicos", concluyó el coordinador.

Pedagogía especial y probable
Hay reuniones de profesores todos los días para la praxis. Jéssica Funes es docente de Educación Física y este es su segundo año en la colonia. Desde la primera oración se observa que maneja otras concepciones sobre la pedagogía.
"Nosotros debemos adaptarnos a los chicos. Debemos saber cuáles son sus miedos, qué medicamentos toman, debemos saber todo", dijo.
No solo eso deben adaptar sino también las actividades. No hay tanta rigurosidad en los objetivos generales y cada uno cumple sus metas personales.
También dijo que cada vez que concluye la jornada con los chicos se reúnen los docentes a conversar sobre los avances de cada unos, los miedos, los retrocesos, las problemática y las propuestas. Los docentes realizan su praxis en equipo.
Se puede pensar que otra pedagogía es posible y que ya se está poniendo en práctica.
La historia de Gustavo
Todos lo casos son maravillosos por las enseñanzas de vida que destilan, pero el de Gustavo es digno de mencionarse.
El hombre es papá de dos chicos, uno de los cuales asiste a la colonia.
Ahora bien, la familia es de Rosario de la Frontera. Todos los días del verano el papá y los dos hermanos recorren los 180 km.
Los chicos quedan en la colonia y Gustavo regresa luego, pasado el mediodía, para llevarlos nuevamente a su casa en la Ciudad Termal.
“Ejemplos como el de Gustavo y sus hijos nos mueven día a día para seguir trabajando”, dijo Villalobos.



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