Desde hace varios años, la Congregación Josefinos de Murialdo realiza una gran labor por la niñez de la ciudad de Rosario de la Frontera, en consonancia con el pedido del papa Francisco de cuidar a los más indefensos.
La congregación tiene a su cargo el centro educativo San José, donde todos los veranos funciona una colonia de vacaciones.
Allí, más de 90 niños realizan diversas actividades de 10 a 16.
Juegos recreativos, deportes, pintura, videos y pileta.
Los niños. además, desayunan, almuerzan y meriendan en el predio.
La vocación y el servicio del equipo docente que conduce la colonia de vacaciones es recompensada por el cariño que los pequeños sienten hacia sus maestros.
"Trabajar con los chicos es una muy gratificante, los vemos crecer y madurar. Buscamos dar una contención atendiendo de manera integral la salud y los aspectos psicológico y emocional de cada uno de los que asiste a la colonia. Con el paso de los días, vas notando cambios en los chicos; mejoran sus capacidades y habilidades, desarrollan su personalidad y afianzan el compañerismo", dijo Julio Malica, docente de la institución.

Los chicos se divierten
Para los chicos éste es un espacio en el cual poder divertirse y sentirse parte de una gran familia. Para las familias, un lugar donde se divierten seguros y reciben formación en valores y contención.
A la hora de la merienda los docentes fomentan el diálogo entre todos los integrantes de la colonia.
Los chicos comentan entre ellos las actividades que realizan, hablan de sus familias, se conocen e intercambian ideas y pasatiempos.
"Tengo 11 años y en la colonia de verano hago varios amigos, jugamos y nos divertimos muchísimo", cuenta Nicolás.
Matías, de 12 años, señala: "Acá aprendo deportes, estoy en la pileta y comparto muchas cosas con los demás chicos".
Por su parte, Josefina, de 11 años, dice: "Soy muy tímida y me cuesta un montón hacer amigos. Acá me siento cómoda y vivo experiencias nuevas".
Una gran labor social

La Congregación de los Josefinos, fundada por San Leonardo Murialdo en 1873, realiza desde la década del 90 en Rosario de la Frontera una gran labor con los niños y jóvenes en situación de riesgo social.
Siguiendo las huellas y el carisma de su fundador, los padres josefinos se esmeran en dar atención de calidad brindando a los niños, adolescentes y jóvenes un espacio dónde desarrollar diferentes actividades recreativas y educativas para mejorar su calidad de vida.
La parroquia también cuenta con ayuda psicológica y orientación familiar, para brindar contención al niño y a todo su entorno.
"A través de la colonia de vacaciones se implementa un plan formativo que se concentra en tres verbos: "jugar, aprender y rezar", explicó el padre Pablo Cestonaro.
También agregó que la juventud es la esperanza de la sociedad actual. "Debemos tener confianza en los jóvenes, no tenerles miedo porque ellos son el futuro", señala.
Y agrega: "Nuestra función como sacerdotes es fundamental para ayudarlos a tener un encuentro con Dios que les cambie su vida".

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