Desde hace dos semanas, un grupo de obreros de la construcción reclama ante una cooperativa "fantasma" el pago de, al menos, dos quincenas de trabajo.
Los trabajadores construían viviendas en diferentes comunidades originarias del departamento San Martín, contratados por una cooperativa de la cual no identifican el nombre, pero sí a un hombre llamado Hugo Ortiz, que los convocó el año pasado para que levanten casas en comunidades originarias y criollas. La supuesta cooperativa alquiló una vivienda en la zona sur de la ciudad de Tartagal, en el barrio Provincias Unidas, y cada quincena los obreros iban allí a cobrar en efectivo. Según lo que explicaron, hace un par de meses fueron bancarizados, pero en ese tiempo no supieron más ni de los referentes ni de la cooperativa y mucho menos de los jornales que les adeudan.

A la espera

Los obreros pasan días completos haciendo guardia, en forma pacífica en la puerta de la vivienda donde estaban las oficinas. Esperan alguna novedad de Ortiz, la cara visible que los contrató.
El referente de la comunidad Pacará, Alberto Aranda, dijo: "Ni él ni sus secretarios se aparecen, ninguno quiere dar la cara y solo nos mandó a decir que ya nos van a arreglar". Como otros, Aranda trabajaba desde hacía 8 meses en la construcción de las viviendas sociales en el paraje donde vive.
Las denominadas viviendas sociales son en realidad casillas, que en el caso de Pacará estaban previstas 54 y ahora quedaron abandonadas.
"Ellos decían que eran de Desarrollo Social de la Nación, pero no sabemos si es así. Lo que queremos es cobrar por el trabajo que hicimos", reclama.
Otro de los obreros consultados recordó que "en mi caso estaba trabajando en la construcción de casillas en el paraje Pozo Nuevo. Nunca nos pagaron a través del banco sino que siempre veníamos a esta casa a cobrar. Lo último que el encargado nos dijo es que iba a sacar plata del banco para pagarnos, pero hasta ahora no tenemos ninguna novedad".
Los mismo obreros manifestaron que las viviendas se construían en las comunidades originarias Kilómetro 6, Paraíso y Arenales, pero todas quedaron abandonadas y a medio construir. Junto a otros trabajadores, durante prácticamente toda la semana, esperaron por su dinero.
"Habíamos ido a otra casa, en la calle Carlos Xamena en Villa Saavedra, donde también atendían, pero no hay nadie, está todo cerrado", contó otro obrero.

Contrataciones de La Cámpora

Los obreros dicen no saber de dónde provenían ni los proyectos de construcción de viviendas económicas ni los recursos para la compra de materiales, como tampoco los salarios. Pero lo que sí conocen y en los que todos coinciden es que eran "un montón de casillas".
Por su parte, el propietario de un comercio cercano al lugar donde los obreros esperan alguna novedad, explicó que "aquí en el barrio sabíamos que era La Cámpora la que comprometió la construcción de 1.000 viviendas tipo casillas en las comunidades aborígenes. Cuando se destaparon los desmanejos de fondos de obras de los exfuncionarios nacionales, se fueron todos y dejaron las obras tiradas y a los obreros sin pagar". Lo cierto es que todo quedó abandonado y el silencio, hasta ahora, es absoluto.

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