Desde 2009 la Cooperadora Asistencial de Salta lanzó 11 licitaciones y un número indeterminado de concursos de precios para la adquisición de camas y cuchetas.
En casi todos los procesos se impuso El Alfil SRL, empresa que en noviembre de 2008 ya había sido señalada como beneficiaria de licitaciones definidas a dedo.
Alejandro Blanco, titular de una fábrica de muebles, fue el primero en denunciar los presuntos direccionamientos que ningún organismo de control vio, o no quiso ver, a pesar de las notorias incongruencias expuestas hace siete años.
Blanco había denunciado que en una licitación de cuchetas, había presentado la misma oferta que Fredy Abud, a quien le adjudicaron finalmente el proceso. "Yo presenté camas de cebil, que es una madera muy superior al pino, pero ganó la oferta de él, pese a que el precio era idéntico", advirtió entonces, indignado, el joven empresario que compitió con El Alfil. "Este hombre viene ganando seguido", dijo, y agregó: "Todos saben que están arregladas las licitaciones, pero nadie dice nada".
Los ecos de esa denuncia se perdieron en el tiempo. Ningún fiscal tomó la "notitia criminis", ni abrió una investigación para aclarar los hechos.
En los años siguientes, El Alfil no solo ganó más licitaciones, sino que su titular terminó asociado con el presidente del organismo asistencial en una curiosa empresa que podría haberse prestado para triangulaciones y blanqueos.

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