El sobrepeso y la obesidad se transformaron en los últimos años en una epidemia de características muy alarmantes por la gravedad y las complicaciones asociadas a la misma. La obesidad suele provocar hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, infartos, ACV, apneas del sueño, várices, artrosis, pancreatitis, hígado graso y algunos tipos de cáncer. El paciente obeso vive, en promedio, siete años menos que alguien con peso normal.
La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad a muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Además de estos riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos. Más de la mitad de la población en Argentina presenta exceso de peso (57,9%). En Salta, estos datos coinciden y cada vez son más alarmante las cifras de consultas por obesidad y sus consecuencias. Esto se debe a las costumbres alimenticias y falta de incentivos para comer alimentos sanos. En la actualidad, el salteño consume alimentos con un mayor porcentaje de grasas, azúcares refinados, sal en las comidas y bebidas azucaradas. Tenemos un bajo consumo de frutas y verduras: deberíamos consumir 5 porciones por día y apenas llegamos a 2. El gran desafío no es solo mejorar y educar en la alimentación, sino luchar contra la falta de movilidad.

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