Hoy se cumplen diez días desde que Marianela Gracionis, del paraje Caraparí, desapareció. Ayer, un joven de 28 años, que trabaja en ese lugar como casero, perdió drásticamente la vida. El hecho no habría llamado tanto la atención si no se tratase de una de las últimas personas que vio a la chica de 21 años cuando regresaba de trabajar desde Salvador Mazza, y si no hubiera dejado un misterioso cuaderno en el que escribió cartas en las que mencionaría a Marianela.
Juan Arraya tenía 28 años, vivía en el barrio La Pista, en las afueras de Profesor Salvador Mazza y trabajaba cuidando una casa en el paraje Caraparí. Ayer, temprano en la mañana, cruzó el puente internacional desde Salvador Mazza hacia Pocitos (Bolivia). En esta localidad compró una soga y se fue hasta las vías del tren. Se internó en el puente ferroviario y caminó hasta casi la mitad, como regresando a Salvador Mazza.
Faltaban pocos minutos para que sean las 9. A plena luz del día y cuando por la frontera el ir y venir de gente ganaba frenesí, se puso la soga al cuello y empezó a escribir en un cuaderno. Varios policías de Pocitos bolivianos vieron la escena y se aproximaron algunos metros, pidiéndole que regresara. La gente, de ambos lados de la frontera, se acercó para ver qué sucedía. Los pedidos para que bajara se multiplicaban. Cuando los policías intentaron acercársele, él se arrojó al vacío. La escena paralizó a varios y enmudeció a todos. A pesar de la reacción de los efectivos, Arraya falleció.
El cuerpo fue llevado a Pocitos boliviano (todo sucedió en jurisdicción del vecino país) y también se entregó a las autoridades el cuaderno donde estaban escritas cartas a su familia.
No se conoció, hasta el cierre de esta edición, el contenido de los escritos, aunque hubo una versión que indicó que en ellos habría una mención a Marianela Gracionis.
Cerca del mediodía, el fiscal penal de Salvador Mazza, Armando Cazón, fue hasta Pocitos para colaborar con la familia de Juan Arraya en la repatriación de sus restos. Allí también fue informado sobre el cuaderno que dejó el joven casero.
"No se descarta nada"
La muerte de Arraya sumó incógnitas a la investigación por la desaparición de Marianela. "Es importante saber el contenido de lo que escribió él, pero las vías de investigación son amplias y no descartamos ninguna hipótesis", sostuvo ayer el fiscal Cazón.
"Vamos a dilucidar si tiene o no vinculación este lamentable hecho con la desaparición de Marianela, pero seguimos con los rastrillajes y con otras tareas que están realizando los investigadores para tratar de dar con la chica", añadió.
El lugar
Arraya cuidaba una casa que está a unos 300 metros antes de la vivienda de la familia Gracionis.
El lunes 18, cerca de las 23.10, él iba en el colectivo en el que también regresaban Marianela y su prima Romina Rueda a Caraparí. Al llegar al paraje, se bajó primero y luego las chicas. Al internarse en el poblado, en medio de la noche y la lluvia, él iba adelante. Un vecino que pasó en moto por el lugar, minutos después, vio a Marianela que caminaba alumbrándose con su celular, y a otros tres hombres que parecían pescadores. No mencionó a Juan Arraya. Hasta ayer era toda la mención del joven casero en el caso por la desaparición de Marianela. Anoche, la Brigada y el fiscal Cazón iban a solicitar un pedido de allanamiento para revisar la casa.

Un pueblo preocupado

El pasado lunes 18, minutos antes de la medianoche, fue la última vez que Marianela Gracionis fue vista. Se despidió de su prima Romina Rueda a las 23.15 y luego la vio un vecino que iba en moto y la cruzó por el camino de Caraparí. Hoy se cumplen diez días de aquella noche lluviosa.
La preocupación por saber dónde y cómo está crece con el paso de los días. Su familia está atravesada por una mezcla de expectativas y pesar.
Tras la fatalidad ocurrida ayer con un joven casero de Caraparí, esperan que hoy la investigación de la Fiscalía Penal y la Policía tenga un importante avance.

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