La pieza sigue húmeda. Momentáneamente la techaron con algunos retazos de chapas cedidos por los vecinos. Rocío Vaca de a poco va lavando la ropa de su esposo, las tres nenas y la de ella. Hasta ayer las frazadas todavía no terminaban de secarse. Por todos estos motivos aún no puede regresar a casa, y sigue autoevacuada en lo de su hermana Verónica, que vive al lado, y a la que también se le voló una parte del techo, en la cocina.
A la familia le urge conseguir chapas en buen estado para cubrir la precaria vivienda ubicada en barrio Alto La Viña, en la zona oeste alta (manzana 461 A frente al SUM). "Después de la lluvia vino la Cooperadora Asistencial; me dieron tres colchones de una plaza y dos bolsones de mercadería. Pero como yo les dije a ellos, ¿de qué me sirven los colchones si no tengo las chapas? Nosotros necesitamos las chapas para poder cubrir la piecita así dejan de mojarse las cosas", expresó.
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Verónica Vaca en su vivienda a la que le falta la chapa del techo. Andrés Mansilla
Verónica Vaca en su vivienda a la que le falta la chapa del techo. Andrés Mansilla

Los que la asistieron le dijeron que ellos no entregan chapas, que debía dirigirse a oficinas de la Provincia. Intentó ubicar a una funcionaria de la Secretaría de Asistencia Crítica, con la que terminó finalmente hablando por teléfono y le había prometido enviar gente para que vea su situación, pero hasta ayer nadie la visitó.
Rocío es ama de casa y su esposo realiza refrigeración de autos y de aire acondicionado de forma independiente. Estos días se tuvo que dedicar a arreglar los destrozos que quedaron después de la tormenta.
En medio del terrible temporal de lluvia y viento que azotó la ciudad el lunes pasado se volaron las chapas de fibrocemento de la precaria vivienda de Rocío y su familia. En ese momento, la joven estaba con sus tres nenas de cinco, tres y un año de edad. Recuerda que mientras sostenía la ventana para que no se cayera se desprendió el techo. Para protegerse se metió con sus tres hijas debajo de una cucheta. Cuando la pieza comenzó a inundarse no le quedó más remedio que salir. Descalzas corrieron hasta la casa de una hermana.

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