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Una familia vive en una vereda
Una familia vive en la calle, más precisamente en la vereda de la escuela Sarmiento. Partimos de la concepción de familia en el sentido amplio de núcleo de personas.
Este grupo está conformado por Silvana Vargas, sus dos nenas de uno y cuatro años, el papá de las pequeñas, más un hombre mayor y otros dos jóvenes que migran entre las calles del parque San Martín y la Alvarado al 400. Viven en completa indigencia, sin trabajo ni ninguna posibilidad de acceder a una comida digna y con serias complicaciones para la salud debido a que no tienen los servicios sanitarios elementales. Andan en grupo siempre.
Cuando llueve, como en estos últimos días, ellos optan por quedarse en el frente de la escuela donde reciben el cobijo de los techos de la institución pública. Cuando sale el sol se los puede ver en el parque deambulando.
Dos coches para bebes, unos colchones destruidos y una cuantas mantas constituyen todo lo material que tienen. Los acompañan cinco perros flacos y grandes.

Tiempo pasado

Este particular núcleo familiar antes trabaja cuidando coches en el parque, hasta que la policía los sacó y ellos quedaron sin el poco ingreso que obtenían por esa tarea.
Según ellos, fue una decisión de la Municipalidad su expulsión del parque. Antes podían alquilar una casita en donde vivían todos, pero desde hace un año quedaron en la calle.
Silvana juró que las nenas tienen toda las vacunas y que están bien alimentadas. Lo único llamativo que presenta la nena más grandes es que es ciega de un ojo, pero la madre aseguró que es de nacimiento.
"Lo que nosotros pedimos al Estado es alguna ayuda, especialmente para las nenas, porque no tenemos baño. Para darles una ducha y mantenerlas limpias vamos a un residencial de la Alvarado y pagamos 10 pesos por cada una para higienizarlas", dijo la mamá que tiene 37 años.
En ese sentido ellos esperan la asistencias de la Cooperadora Asistencial, el Hogar para Indigentes de la Municipalidad o a alguien del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Cuando uno está en la calle todo cuesta más caro. Por eso, si quieren desayunar un termo con agua caliente les cuesta 5 pesos que muchas veces no pueden pagarlo. Y recalcó la necesidad de tener un techo para que se convierta en un hogar. El papá solo quiere trabajar. Asegura que con un ingreso ya podrá volver a alquilar para que las nenas tengan una vivienda. Así las cosas, ellos aseguran que nadie los fue a asistir. "Cuando son las elecciones, todos los políticos nos vinieron a ver en la calle y nos prometieron casa y trabajo. Ahora no aparece nadie. Por lo menos la gente de la Cooperadora Asistencial que venga a darnos una mano con los alimentos para las nenas", reclamó el padre.

El testimonio en primera persona

"Si no fuese por la inmensa caridad de los vecinos de la calle Alvarado, nosotros ya nos habríamos muerto de hambre desde hace un tiempo. Ellos nos dan comida y algo de ropa siempre y por eso es que andamos por esta zona. Cuando vamos al parque también pedimos comida y la gente siempre nos da algo", relató Silvana con su niña en brazos.

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