Washington, Nueva York, Filadelfia y Baltimore, entre otras ciudades, entraron en estado de emergencia. También se esperan heladas, vientos fuertes e inundaciones costeras. La gente arrasó las góndolas de los supermercados para acopiar alimentos, agua, linternas y batería.
Una feroz tormenta de nieve "extremadamente peligrosa" golpeará esta noche las principales ciudades del este de los Estados Unidos: Washington, Nueva York, Filadelfia y Baltimore, entre otras, fueron colocadas en estado de emergencia, se suspendieron miles de vuelos y la gente arrasó las góndolas de los supermercados para acopiar alimentos, agua, linternas y baterías porque se espera que la tempestad tenga proporciones históricas.
La gente arrasó las góndolas de los supermercados de Washington para acopiar alimentos, agua, linternas y baterías porque se espera que la tormenta de nieve tenga proporciones hstóricas.
Se estima que la gigantesca nevada llegará a partir de las 18 (hora local, las 20 de Argentina) a Washington. Se pronostica que durará todo el sábado y podría incluso extenderse hasta el domingo. Los meteorólogos advierten que pueden llegar a caer 60 centímetros de nieve, un poco más que en la histórica tormenta invernal de 1922 en la que murieron unas 100 personas.
Además de la nevada habrá heladas, vientos fuertes de hasta 90 kilómetros por hora e inundaciones costeras, según anunciaron los servicios de emergencia.
La tormenta, denominada Jonás, afectará a unas 70 millones de personas en varios estados y "causará condiciones peligrosas con riesgo de muerte y daños a la propiedad", advirtió el servicio Nacional Meteorológico.
Tiene "el potencial para convertirse en extremadamente peligrosa".
Una tienda de Washington prepara las palas especiales para levantar nieve. Se espera una feroz tormenta castigue varios estados norteamericanos.
Todos los vuelos han sido cancelados el sábado en los dos aeropuertos de Washington, los tres de Nueva York, los de Baltimore y Filadelfia. El subte no funcionará por todo el fin de semana ni tampoco los trenes ni los ómnibus. En las oficinas públicas se dio hoy asueto y se cancelaron las clases y todas las actividades del fin de semana.
En Washington, una de las ciudades más amenazadas, la gente se volcó masivamente a comprar agua y alimentos. Las góndolas de los supermercados están arrasadas y desde ayer ya no se encuentran sal ni palas quitanieves, ni leña ni faroles. Las pilas, las linternas y las baterías escasean.

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