La violencia y la saña que caracterizaron a los cuerpos encontrados en un zanjón en el kilómetro 11 de la ruta 6, en General Rodríguez, fue el común denominador de una historia que no cierra por ningún lado. El ahora detenido Ibar Pérez Corradi puede develar muchos de los interrogantes. Según especialistas, en los cuerpos encontrados en agosto de 2008 (Forza, Ferrón y Bina) rezan las jerarquías de la mafia. Los siete disparos tatuados en el cadáver de Forza, a diferencia de los cuatro que recibieron Bina y Ferrón, vendrían a explicar el rol que el primero supo ocupar: el de un encantador de serpientes que no pudo evitar ser víctima de ese mismo veneno mortal. Ariel Vilán se suicidó o fue inducido, es algo que la Justicia no supo aclarar; al igual que Emiliano Nicolás Marcos, supuestamente atropellado por un tren luego de brindar un testimonio clave. Sin dudas abundan las sospechas y los cadáveres, pero aún faltan certezas, aunque la sombra de los cárteles de la droga oriundos de México y Colombia, deseosos por ampliar los escenarios de sus negocios a sangre y fuego, siempre sobrevoló la trama.

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